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O sea que a Marisela la mató el crimen organizado PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Alejandro Salmón   
Sábado 17 de Diciembre de 2011 13:29

 Desde el 27 de noviembre pasado—por lo menos—la Fiscalía General del Estado sabía de la existencia de Héctor Miguel Flores Morán, de 22 años de edad, a quien presentó entonces como líder prófugo de una peligrosa banda de secuestradores que mutilaba a sus víctimas, y cuyos integrantes ganaron notoriedad mediática por ser los primeros en recibir sentencias de cadena perpetua.

Si le vamos a creer a la FGE, 19 días después, ese mismo sujeto, que ahora sabemos  que le apodaban “El Payaso”, mató frente al Palacio de Gobierno a la activista Marisela Escobedo Ortiz, en un hecho delictivo ocurrido en pleno centro de la ciudad, bajo las cámaras que controla la Policía Única del Estado.
 
Aquí hay, entonces, varias versiones que ya no cuadran. La primera, la que dijo el Fiscal Carlos Manuel Salas, horas después del homicidio de Marisela: que ésta sí contaba con protección, aunque “discreta”.
 
Es decir, que el presunto secuestra-mutilador, cabeza de una peligrosísima banda de secuestradores, no tuvo el menor empacho en circular por las calles vigiladas “discretamente” por la FGE y asesinar a una persona. No sólo eso: se dio a la fuga, delante de cámaras y vigilancia de la Policía Única.
 
¡Qué bueno que era un peligroso criminal que era afanosamente buscado! Se nos hiela la sangre de imaginar qué nos puede pasar a cualquiera si nos ataca un delincuente a quien nadie anda buscando.
 
A doce meses del asesinato de la mujer a quien el gobernador César Duarte no quiere mencionar ni por su nombre, lo único que queda es confusión e incredulidad, por lo inverosímil de las versiones.
 
El 27 de diciembre de ese año, el gobernador, en persona, dijo que el crimen de la activista podría haber sido una reacción de organizaciones criminales por el traslado de reos a cárceles federales.
 
Casi un año después, el 14 de diciembre, la FGE filtró un documento donde se da cuenta de al menos 12 hechos delictivos en los que “intervino” la pistola con la que mataron a Marisela Escobedo: el ocurrido en el efectuado en las calles Juárez y 12 de en el centro de la ciudad; otro más, en el restaurante Buena Vida de la Colonia Santa Rosa; uno de gran resonancia, sucedido en “La Cerve”, el cual provocó el cierre definitivo de ese popular establecimiento.
 
El arma que mató a Marisela—dice la versión oficial—ha estado vinculada a otros hechos donde se encontraron casquillos de fusiles automáticos AK-47 y R-15, es decir, en hechos cometidos por la delincuencia organizada.
 
A ver si le entendimos a la FGE y al gobernador: entonces, a Marisela Escobedo Ortiz, quien sólo quería que encarcelaran al asesino de su  hija, Rubí Marisol Freyre, la mató el crimen organizado; la mató una maraña de criminales que lo mismo secuestraban que  mutilaban, que llegaban a rafaguear gente en centros de diversión.
 
Lo peor del caso es que, a un año de distancia, los únicos que han pisado la cárcel por ese homicidio son los hijos de Marisela, quienes han permanecido recluidos en una prisión del estado de Texas, en espera de recibir el asilo político que solicitaron hace casi un año.
Última actualización el Sábado 17 de Diciembre de 2011 13:32