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Hace cinco años se fue Ricardo Robles, el Ronco PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Francisco Xavier Ortiz   
Domingo 04 de Enero de 2015 13:14
Hace cinco años falleció en el poblado de Sisoguichi el jesuita Ricardo Robles Oyarzun. El Ronco, como queridamente lo llamamos, entregó su vida sin condiciones por los pueblos indios, especialmente los rarámuri. En su memoria, quien esto escribe comparte una anécdota personal que un día vivió con él y la cual devela los propósitos que en su corazón ya latían hace 40 años.
 
Desde su profundo respeto y apasionado cariño por entender a los otros decía convencido: "los símbolos expresan más que los razonamientos y los testimonios convencen más que los argumentos científicos".
 
Por eso, cuando lo acompañé en diciembre de 1974 a celebrar la vigilia por la festividad de la Virgen de Guadalupe en la comunidad indígena de Raramúchi, al borde de la Barranca del Cobre, me dijo que me fijara sobre la manera tan respetuosa que los rarámuri nos trataban. Ellos habían enviado a un joven que desde la pista donde nos dejó la avioneta de la Misión, nos trasladó a la vetusta iglesia de adobe erigida en el siglo diecisiete. Ahí, caída la noche, se apersonaron dos rarámuri, quienes estuvieron un largo rato platicando con el padre Robles; ahí duraron casi una hora entre silencios y contestando al padre sus inquietudes y dudas sobre la forma en que participaríamos en la ceremonia religiosa de media noche. Finalmente los rarámuri soltaron a lo que iban: solicitar permiso para sustraer del cuarto adjunto al templo unas herramientas (un asadón, una pala y una escoba) para proseguir los arreglos del recinto y del atrio donde se realizaría el ceremonial.
--¿Se fijó? --me inquirió el padre Robles, luego de que los rarámuri se retiraron-- Estas gentes primero le prestan atención a las personas, platican con uno y al final te expresan lo que necesitan para seguir su chamba.
 
Nunca he olvidado la anécdota. Esa noche fue una de las primeras lecciones que de él recibí sobre lo que ahora se le suele llamar diálogo intercultural. Entonces yo tenía solo 16 años. 
 

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