Urique, Chihuahua: aquí “sí pasa nada” II PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Alejandro Salmón Aguilera   
Jueves 12 de Marzo de 2015 22:00
Tan pronto como confirmó la identidad de los dos encuestadores del INEGI que fueron asesinados hace una semana en el municipio de Urique, la Fiscalía General del Estado se apresuró a aclarar que las dos víctimas eran sólo trabajadores eventuales del organismo del Gobierno Federal y que el móvil del doble homicidio no tenía relación con sus funciones encuestadoras.
 
Otra vez, los órganos de gobierno muestran más interés es darle poco importancia a un hecho tan grave como es el quitarle la vida a un ser humano y a decir machaconamente que todo acto violento se debe a conflictos de tipo personal o familiar. “Hechos aislados”, pues.
 
No habían pasado 24 horas de que la FGE emitiera un comunicado donde mostraba más interés en decir que las dos víctimas apenas habían empezado a trabajar en el INEGI, que en esclarecer los hechos.
 
“Esta representación social es enfática y precisa que las líneas de investigación establecen que las ausencias y los homicidios no tienen relación con el trabajo y actividades que estaban por desempeñar para la institución gubernamental” dice el comunicado de la FGE, con ese remarcado en letras negras.
 
Ese mismo día, el l Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) emitió otro comunicado en el cual anunciaba la suspensión de sus trabajos en Urique.
 
La muerte violenta de los encuestadores—el INEGI así los ha reconocido—Jesús Manuel Pérez Montoya y Eric Fabián Paredes Valois, forma parte de una racha de hechos violentos ocurridos en diversos puntos del municipio de Urique, el cual está ubicado en una de las partes más escarpadas del estado, cercano al llamado “Triángulo dorado” donde confluyen los límites de los estados de Chihuahua, Sinaloa y Durango.
 
Días antes de la desaparición y posterior homicidio de los encuestadores habían ocurrido enfrentamientos en las proximidades a la cabecera municipal, lo cual hizo circular la versión de que la tradicional carrera pedestre “Caballo blanco”, donde participan cientos de competidores provenientes de diversas partes del mundo, se había cancelado.
 
En aquella ocasión, la autoridad estuvo más ocupada en desmentir la suspensión de la carrera que en dar pistas sobre los hechos violentos donde murieron tres agentes policíacos de Urique y donde una ambulancia propiedad del Gobierno del Estado quedó calcinada.
 
El interés era tal, que el Gobierno hizo difundir fotografías de los ganadores de la carrera casi 24 horas después de que la competencia terminara.  Si tan importante era el encuentro deportivo, no se entiende por qué no hubo un seguimiento más puntual de sus resultados.
 
EL interés por soslayar los hechos no logró contrarrestar las versiones que circularon en redes sociales, medios internacionales y deportistas involucrados en la carrera hicieron correr la versión de la cancelación de “Caballo blanco”.
 
Así, casi de la misma forma, el INEGI publicó ayer un boletín oficial que haría una “reprogramación” de sus trabajos en Urique a causa de esos hechos.
 
Ahí está el comunicado de un organismo descentralizado del Gobierno Federal para darle la importancia que tiene el que dos encuestadores que levantarían información para el acervo estadístico del país hayan sido secuestrados, asesinados y semi-inhumados.  Ahí está el comunicado para dejar en claro que en Urique “sí pasa nada”.