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Una placa para el recuerdo de la violación a la libertad judicial PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Oserí   
Jueves 11 de Febrero de 2016 10:28
Imagen de la placa que se colocó al iniciarse las obras; ahora habrá otra 
 
Dentro de la burocracia no es común tener buenas noticias. Pero sí las hay: dos de los magistrados del Supremo Tribunal Superior de Justicia, Rogelio Guzmán Holguín y Julio César Jiménez, votaron en contra de incluir sus nombres en la placa de reconocimiento al Gobernador del Estado César Duarte, que será instalada en la Ciudad Judicial “por las contribuciones al Poder Judicial”.
 
Desde luego que la mayoría de los magistrados reunidos el 10 de febrero decidió lo contrario. Y por ende, la placa será un recuerdo permanente de la condición subordinada del Tribunal Superior de Justicia hacia el Ejecutivo Estatal.
 
Fueron dos magistrados en contra de 27, quienes se negaron a reconocer al titular del ejecutivo por la forma en intervino en la designación e imposición no sólo de su presidente, sino en la modificación de la ley para elegir a magistrados carentes de una carrera judicial.
 
La nueva placa será un recordatorio de que todos los ministros, personas que tienen una “compensación mensual” por $116 mil 433 pesos, aceptan una violación constitucional no sólo por permitir la injerencia de un poder a otro, sino que le aplauden, le rinden pleitesía.
 
Es de alta valentía en oponerse a la mayoría, aunque sea inútil. Este par de magistrados nada cambió: sus nombres serán incluidos junto a los 27 magistrados del Tribunal Superior para reconocer al gobernador “por sus aportaciones” al tribunal.
 
Por un lado, la ciudad Judicial no imparte justicia. Es sólo un edificio plagado de irregularidades en su construcción. Si algo significa, es un edificio que nos recuerda la corrupción hecha institución: Se erogó más cantidad de lo asignada; no se aclararon innumerables quejas sobre favoritismo en proveedores, compras de mala calidad en los materiales, etc.
 
Por otro lado, son las personas las que imparten justicia. Y nunca se corrigió que los familiares de los magistrados forman la burocracia más cara del gobierno del Estado. Padres, hermanos, primos, suegros, cuñados, hijos…. Forman la mayoría de quienes trabajan en la impartición de justicia.
 
No sólo ello, permitieron que individuos de la clase política, elegidos por los partidos políticos, fueran nombrados magistrados.
 
Quiero imaginar que el pudor de los dos magistrados radica en que se sienten orgullosos por haber ascendido en base a méritos de desempeño, y que aunque sea inútil su oposición ante el pleno, serán un testimonio de honorabilidad a las nuevas generaciones que comprenderán que la independencia judicial, es una de las condiciones básicas para impartir justicia.
 
Un juez no pude ser comprado ni condicionado por el poder. Y por tanto, una vez corrupto, no garantiza que pueda impartir justicia. 
Última actualización el Jueves 11 de Febrero de 2016 10:37
 

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