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El General Cruz Domínguez Gamboa, durante la invasión norteamericana a México, en 1916 PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Reydecel Calderón Ochoa   
Martes 26 de Abril de 2016 22:47
 
Sólo el valor de unos cuantos…
Gabino Palomares
 
Manifiesto al pueblo de México
 
Marzo de 1916. La Sierra de Chihuahua
 
“A la soberana República Mexicana: tenemos el honor de informarles que circunstancias fatales aquejan a nuestra querida y amada Patria debido a la intervención y entrada de estadounidenses en nuestro país. El gobierno de Carranza ha comprobado que es un traidor al acceder a permitir a una nación en armas poner el pie en nuestro sagrado suelo… Recordemos, queridos hijos de México, a nuestros ancestros y a los venerables patriotas de Dolores, Don Miguel Hidalgo y Costilla, y Aldama, que, entre otros héroes, perecieron únicamente por darnos patria y libertad, y hoy debemos seguir sus ejemplos para no vivir bajo la tiranía de otra nación.”  
 
Firman: Julio Acosta, Cruz Domínguez, Coronel Antonio Ángel  y otro general villista.
 
1.- El General Francisco Villa declaró la guerra a los Estados Unidos de América el 9 de marzo de 1916. (F. Katz; J. Vargas) 
 
Esa madrugada, una fuerza villista de 400 soldados cruzó la frontera entre México y Estados Unidos por el Puerto de Palomas, Chih, para atacar al pueblo de Columbus, N.M., EUA. Los objetivos de esa ofensiva militar eran el destacamento de soldados norteamericanos que ahí se encontraba; así como capturar y ejecutar al norteamericano Sam Ravel, traficante de armas, quien en el pasado reciente había vendido a los villistas municiones inservibles y de corto alcance para los combates del Bajío Mexicano.
 
En el ataque a Columbus, N.M. murieron al menos 17 personas civiles estadounidenses y más de 100 soldados mexicanos sin lograr sus objetivos militares.
 
La respuesta del gobierno norteamericano, por medio de su presidente W. Wilson, fue rápida y de gran escala. En unos cuantos días ordenó y organizó la invasión a México con más de 5,000 soldados con el aparente fin de capturar y castigar al General Francisco Villa, jefe del primer y único ejército que había invadido y atacado territorio estadounidense hasta entonces.
 
El gobierno de Carranza no sólo aceptó la incursión que se llamó la Expedición Punitiva, por suelo mexicano; sino aún se ofreció a colaborar y ayudar en su tránsito y movimientos militares. 
 
El General Domínguez no participó en la aventura de invadir Columbus, pero cuando en tierras norteñas de Cd. Guerrero el General Villa fue herido e imposibilitado para seguir en acción y ordenó la dispersión de sus generales y soldados, decidió permanecer y hacer frente a los norteamericanos y a sus aliados carrancistas. 
 
En los últimos días del mes de abril, al parecer el día 22, el General Domínguez, el Jefe de los Dorados de Villa Jesús Ríos y Candelario Cervantes, enfrentan por primera vez a un escuadrón de militares extranjeros. Un periódico norteamericano así lo reseñó días después:
 
The Daily Ardmoreite:
 
Americans battle with Villa band.
 
U.S. troppers charge up mountain side with “knives in teeth”. Two troopers and fifty mexicans killed. 
 
There was man-to-man fighting, and some of the americans went up the mountain side with knives in their teeth, during Col. Dodd’s battle with villistas on april 29 at temochic. 
 
“It  was the devil’s own playground.”
 
This was Colonel Dodd`s description of the terrain of this battle in south western Chihuahua, among towering mountains where 180 bandits sought refuge.
 
Fifty mexicans killed.
 
For two hours Colonel Dodd’s tropos of the twenty-seventh cavalry, E.H. I and L., fought from an inmense hollow, with bandits in three sides. 
 
CHarging over ground where the Mexicans had their exact range, they accounted for  at least fifty bandits killed or wounded against an American loss of two dead and three wounded. One Mexican woman was wounded by bandits.
 
Two nights before this fight the Americans overtook the bandits at the Yoquivo mine  where they were lying about campfires, telling the natives how they claimed to have whipped “los americanos” at Columbus and at Guerrero.
 
Bandits disappear rapidly.
 
Shortly before  midnight an outpost ran in breathless, exclaiming:
 
“The Americans are coming! “
 
command and galloped out of town.
 
Lives of Amercian saved.
 
When the cavalry men arrived they found two americans mining men, a Mr. Seyferth and another who paid $ 2000.00 ransom to the villistas, and whose lives probably had been saved by the seventh`s arrival.
 
The americans said the bandits were led by Candelario Cervantes, Jesús Ríos, Cruz Domínguez  and Manuel Baca, who was killed the following Sunday after the fight by a mexican.
 
Remnants of Villa veterans.
 
Among them were followers of Julio Acosta and Gral. Beltrán. They were remnants of the best known Villa commander’s veterans, and at time the last known band of villa’s remaining bad men whose nerve had not been shaken by defeats at Columbus, Guerrero and Aguas Calientes.
 
Saturday afternoon at 4:30, Dodd’s men arriving at the southern rim of the hills forming the cup in which the town of Temochic lies, saw the rear guard of villistas riding out of town. Ahead of town they saw the main body of the bandits waiting behind rocks to give battle. A machine gun was placed to sweep this ridge while the americans rode down into the cup in pursuit. They dismounted in town, advancing on foot, with rifles ready, led by troop L., and accompained by two guides.
 
Trooper mortally wounded.
 
While still in town a trooper was hit and mortally wounded. It came from the flank from a cave in a mountain overlooking Tomochic. Out of a big adobe chimney the tropos pulled a sniper, the only one caught in the place.
 
Beyond  the town, troop L. advanced to within range of the crests above. They crossed the range in short rushes, lying down and firing, then advancing a few yards. Colonel Dodd with his staff, rode through this zone of fire, while  bullets fell  within a yard or two of every man until they reached a small knoll beyond the town from which Dodd brought up close  to play on the force at the crest in front of the knoll. Out along the american line a trooper was lying on his stomach firing. His comrades saw a bullet strike forty feet in front of him. In a momento more a third ball struck him in the head, killing him. A lieutenant lying among his men, directing the fire was wounded.
 
Darkness ends fighting.
 
Meanwhile the americans had gotten the range of mexicans on the crest and checked their fire. Several freshly made graves on this crest, found the next day, found the next day, testified to the americans aim. One mexican leader on  a gray horse rode into sight on this sky line half a dozen times, but peared to bear a charm against the bullets. His gray mount was  the last living object the americans distinguished before darkness ended the fighting. This horse was found wounded the next day at Santo Tomás, where Manuel Baca, the villa leader, was killed by Leandro Alvarez, a mexican pacifico, for twenty silver pesos ( about seven dollars in American money), the mexicans said the horse was Baca`s.
 
Traducción:
 
El Diario Admoreite
 
Batalla de los americanos contra la banda de Villa.
 
Soldados americanos remontaron hasta las faldas de la montaña “armados hasta los dientes”. 
 
Dos soldados y cincuenta mexicanos muertos.
 
Se registraron combates cuerpo a cuerpo y algunos americanos remontaron las laderas de la montaña armados hasta los dientes. Durante la batalla del Coronel Dodd con villistas el 29 de abril en Tomóchic.
 
“Era un lugar donde bailaba el diablo”. Esta fue la descripción del Coronel Dodd acerca del terreno de esta batalla en el suroeste de Chihuahua, entre altas montañas, donde 180 bandidos buscaban refugio.
 
Cincuenta mexicanos muertos
 
Por dos horas las tropas del vigésimo batallón de caballería E H y L del Coronel Dodd, pelearon desde una inmensa hondonada con bandidos desde tres frentes. Cargando a ras de suelo hasta donde los mexicanos estuvieron al alcance de su fuego, reportaron al menos 50 bandidos muertos o heridos, contra dos muertos y tres heridos norteamericanos. Una mujer mexicana fue herida por los bandidos.
 
 Dos noches antes de esta batalla los americanos se enfrentaron a los bandidos en la mina de Yoquivo, donde los encontraron alrededor de una fogata platicando a los nativos cómo abatieron a los americanos en Columbus y en Guerrero.
 
Los bandidos desaparecieron rápidamente. Poco antes de la medianoche, alguien desde un puesto de vigía corrió sin aliento, exclamando: “Ahí vienen los norteamericanos” dio la alerta y galopó hacia las afueras del pueblo.
 
Se salvaron vidas americanas
 
Cuando llegaron los hombres de caballería encontraron a dos mineros, un tal Sr. Seyferth y otro que pagó $ 2,000.00 pesos de rescate a los villistas y cuyas vidas probablemente se salvaron por la llegada del Séptimo. Los americanos dijeron que los bandidos eran dirigidos por Candelario Cervantes, Jesús Ríos, Cruz Domínguez y Manuel Baca, quien murió el domingo siguiente después de la batalla a manos de un mexicano.
 
Remanentes de los veteranos de Villa
 
Entre ellos se encontraban los seguidores de Julio Acosta y del General Beltrán. Eran los comandantes veteranos más conocidos y en ese momento eran la última banda que quedaba de malvados villistas, cuyos nervios no habían sido destrozados por las derrotas de Columbus, Guerrero y Agua Caliente.
 
El sábado por la tarde, a las 4.30, los hombres de Dodd que llegaron hasta el sur de las colinas que forman el pueblo de Tomochic, vieron a la retaguardia villista salir del pueblo. Pasando el pueblo observaron al grupo de bandidos parapetados tras las rocas listos para dar la batalla. Con una ametralladora barrieron a balazos la cima mientras los americanos aprovechaban para bajar en su persecución. Se apearon en el pueblo avanzando a pie, con los fusiles listos, dirigidos por soldados L, y acompañados por dos guías.
 
Soldado herido de muerte
 
Estando aún en el lugar un soldado fue herido de muerte; una bala le llegó desde el flanco de una cueva en una montaña con vistas a Tomóchic. De una gran chimenea los soldados sacaron a un francotirador, el único atrapado en el lugar. La tropa avanzó hasta las cimas más altas. Cruzaron el rango de ataque, se recostaron y dispararon para avanzar unas cuantas yardas. El Coronel Dodd con sus subordinados atravesaban la línea de fuego mientras las balas caían a una o dos yardas entre hombre y hombre hasta alcanzar una loma donde Dodd estableció un refugio que le permitió tomar ventaja. Fuera de la línea de fuego americana un soldado yacía con un disparo en el estómago. Sus compañeros vieron cómo una bala golpeaba a 40 pies de él. Después una tercera bala le dio en la cabeza, causándole la muerte. Un teniente que dirigía el fuego fue herido. 
 
La oscuridad terminó la batalla
 
Mientras tanto, los americanos ya habían dominado el fuego de los mexicanos en la cima. Las tumbas que después se encontraron en el lugar fueron testigo de los logros americanos. Uno de los líderes mexicanos montado en un caballo tordillo se paseaba entre las balas en el horizonte como cargando un amuleto contra ellas. Su montura tordillo fue el último objetivo que los americanos distinguieron antes de terminar la batalla. Al día siguiente el caballo tordillo fue encontrado en Santo Tomás, en el lugar donde Manuel Baca fue muerto por Leandro Álvarez, un mexicano pacífico, por $ 20.00 pesos de plata (alrededor de $ 7.00 dlls. Americanos). Los mexicanos dijeron que el caballo era de Baca. -
 
El tono triunfalista de buenos y malos oculta la verdadera tragedia y el dolor que significó para aquellos mexicanos enfrentarse a un ejército poderoso, descansado y bien armado. Visto desde otros términos el encuentro fue un fracaso para los norteamericanos que no lograron ni disuadir ni capturar a los bandidos mexicanos. Tanto, que días después habrían de volverlos a enfrentar.
 
2.- En los “Llanos de San Juan Bautista”, Chihuahua, en las cercanías de San Antonio de los Arenales (Cd. Cuauhtémoc)
 
Así lo relató la Prensa Asociada (AP):
 
“Washington. Mayo 6, 1916. El parte oficial del General Pershing.
 
Sobre el combate registrado en “Ojos Azules”, remitido por el General Funston al Departamento de Guerra, es el siguiente. 
 
Una gavilla de 140 villistas que atacaron a la guarnición carrancista ayer, en “Ojos Azules”, permaneció acampada ahí anoche. Los jefes de la gavilla eran Cruz Domínguez, Antonio Ángeles y Julio Acosta. 
 
Esta mañana fueron batidos por el Mayor Howze con seis pelotones del 11 de caballería, que los sorprendieron por completo. Llevamos contados 42 muertos. Hubo numerosos heridos, pero no se sabe el número de ellos. Capturamos 75 mulas y caballos. Nuestra caballería los destrozó y mató a muchos usando pistolas para ellos. La lucha duró dos horas, siendo perseguidos los hombres individualmente dentro de las escabrosas montañas. Cinco carrancistas condenados a muerte fueron puestos en libertad. No tuvimos bajas nosotros. Howze salió de aquí a las 8:30 de la noche y marchó 36 millas, hasta llegar al amanecer a Ojos Azules. Considero esto un trabajo brillante…”
 
En otra versión, un historiador mexicano así lo relata:
 
“El 4 de mayo del mismo año, al frente de una partida de 110 hombres, el General Cruz Domínguez ataca a los carrancistas comandados por los ex villistas Capitán Segundo Jaime Quiñonez, Pascual De Anda, Pedro Baca y el Subteniente Guillermo Pérez Mucharraz, en la Hacienda de Ojos Azules; después de algunas horas de combate, los carrancistas son obligados a desalojar su posición y emprender la huida rumbo a Hizochi, cerca de Cusihuiriachic, donde se encontraban estacionadas fuerzas norteamericanas comandadas por el Mayor Howze. Al día siguiente, dicho oficial al frente de 200 hombres de la Expedición Punitiva y el escuadrón carrancista marchan con el objeto de recuperar Ojos Azules; sin embargo, es rechazado y derrotado por el General Domínguez, causándole 46 muertos y gran cantidad de heridos; a pesar de su triunfo, Domínguez tiene que ordenar la retirada rumbo a Carichic ante la falta de parque…” 
 
3.- La captura
 
“El bandolero Cruz Domínguez capturado. Prensa Asociada. (El Paso Morning Times)
 
Chihuahua, Chih. Junio 12, 1916
 
Cruz Domínguez, uno de los cabecillas villistas más poderosos, que operaba en el sur del estado, ha sido capturado por fuerzas constitucionalistas, según anuncio hecho hoy en este cuartel general. El General Jacinto Treviño, comandante del norte, expresó gran satisfacción por la noticia, hizo hincapié en que dicha captura es quizá el paso más importante dado en la campaña contra los bandidos, desde que Candelario Cervantes, fue muerto por las tropas americanas en Las Cruces, Namiquipa, hace algunas semanas. Domínguez, que fue uno de los cabecillas villistas en la acción de “Ojos Azules”, el más importante encuentro que ha tenido la fuerza expedicionaria extranjera. Ha sido llevado a Carichic como a 60 millas al suroeste de esta ciudad e inmediatamente firmó una orden a sus partidarios para que vinieran a rendirse.”
 
El historiador Francisco Almada nos dice que en una última batalla el General Domínguez es vencido y puesto preso en las cercanías de Tepórachi por el General Ignacio Ramos y llevado a San Francisco de Borja al cuartel carrancista comandado por los Generales Cavazos y Elizondo. Donde ya se encontraban presos sus oficiales Alejandro Aranda y Valentín Vázquez capturados días antes en Temósachic, Chih.
 
En otra versión, los vecinos del pueblo, así como soldados sobrevivientes, narraron que el General Domínguez había decidido acogerse a la Ley de Amnistía decretada por el gobierno carrancista, alentado por familiares y amigos y por su propia convicción de paz; que el parte oficial era falso y pretendía justificar la presencia carrancista ante la Expedición Punitiva
 
4.- La muerte
 
Junio 19 de 1916, Prensa Asociada (El Paso Morning Times)
 
El General Elizondo telegrafía desde San Francisco de Borja, diciendo que ha fusilado a todos los jefes villistas, Cruz Domínguez, Aranda y Vázquez, porque intentaban darse a la fuga precipitada.
 
La gente del pueblo de San Francisco de Borja relató que el General Domínguez y sus oficiales fueron torturados a diario para arrancarles posibles confesiones sobre el lugar donde Villa se encontraba y donde guardaba sus armas y municiones. Nunca confesaron nada, ni se rindieron. Los ejecutaron entonces, no como el general y los oficiales que fueron desde 1910 a 1916, sino como bandoleros. En una noria del improvisado cuartel arrojaron sus cuerpos.
 
Hoy, el lugar es el espacio de una escuela con patio de cemento donde los niños juegan durante el recreo. 
 
“Solo el valor de unos cuantos les opuso resistencia…”
 
Última actualización el Martes 26 de Abril de 2016 23:02
 

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