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¿Otra vez la impunidad en la masacre de Delicias? PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por El Carcamán   
Sábado 28 de Mayo de 2016 00:00
 
Los agentes de la Policía Ministerial que dieron muerte a un presunto secuestrador, a una víctima adulta y a dos niños, el pasado 12 de mayo en Ciudad de Delicias, fueron exonerados de cualquier culpa por el gobierno del estado antes de que se emita el dictamen de responsabilidad.
 
Sin embargo, en la gira del gobernador del estado por Meoqui, anunció que en breve se emitiría una resolución, cuando los videos tomados por Tribuna Delicias en la escena del crimen, demuestran que la autoridad violó los principios contenidos en la Ley del Sistema Estatal de Seguridad Pública, donde se utilizó en forma letal la fuerza habiendo otros recursos para proteger la vida de los inocentes.
 
El video muestra que agentes ministeriales rodearon y dispararon contra una vivienda del Fraccionamiento San Agustín donde se encontraba el presunto secuestrador, a la víctima y a dos niños la madrugada en Delicias.
 
En la cinta se grabó el intercambio de gritos entre agentes de la policía ministerial y el secuestrador, quien pidió asistencia médica porque una de los menores estaba herido de gravedad y requería asistencia médica.
 
Sin embargo, la postura de los agentes ministeriales fue firme: “¡Sal de ahí puto!”. La lluvia de disparos en contra de la vivienda no se hizo esperar. Los elementos de nuestras fuerzas armadas llegan al lugar al grito de: “Ejército Mexicano, entréguensen culeros”, “Dónde están? Ya llegamos! Y ni tardos ni perezosos comienzaaron también a accionar sus armas de grueso calibre y arrojaron una granada de gas para obligarlos a salir, sin éxito.
 
El presunto secuestrador, agazapado entre la vivienda, disparaba con un fusil automático, conocido como cuerno de chivo, según las autoridades, quienes respondían en forma generosa, que llenaban de pavor a la madrugada a todos los vecinos del fraccionamiento San Agustín.
 
Durante más de una hora, los proyectiles de grueso calibre cruzaban el espacio de la vivienda que traspasaba la débil pared de block. Los cuerpos de los inocentes niños fueron perforados en varias ocasiones con los proyectiles que rebotaron del piso, porque no existía lugar seguro para protegerse.
 
De pronto, los balazos cesaron. Uno de los policías se dirige a reporteros ubicados en los límites de la zona acordonada: y dice: “Se acabó la fiesta, váyanse a sus casas”, a sabiendas de que en el interior de la vivienda, todos estaban muertos.
 
¿Acaso es tan difícil emitir un dictamen cuando existe evidencia de lo que ocurrió? ¿Acaso no había reglas para el uso letal de la fuerza pública?  Veamos algunos artículos:
 
“Artículo 273. De acuerdo al principio de proporcionalidad, el uso de la fuerza será adecuado y en proporción a la resistencia del infractor o agresión recibida, atendiendo a su intensidad, duración y magnitud.
 
Conforme a este principio, no deberá actuarse con todo el potencial de una unidad si las personas contra las que se usa la fuerza se encuentran en una situación cuantitativa y cualitativamente inferior; la fuerza empleada debe ser prudente y limitada, sólo para alcanzar el control y la neutralización de la agresión.
 
El uso de la fuerza estará en relación directa con los medios empleados por las personas que participen en la agresión, su número y grado de hostilidad.”
 
Segundo, se utilizó la fuerza letal, sin haber agotado otros medios: No hubo negociadores, ni diálogo para liberar a los inocentes, cuando el secuestrador estaba “contenido” y rodeado en el interior de una pequeña vivienda y sin peligro de hacer mayor daño al resto de los vecinos.
 
Reza el Artículo 282. “Cuando el empleo de las armas de fuego sea inevitable, los Integrantes de las Instituciones Policiales:
 
a) Ejercerán moderación y actuarán en proporción a la gravedad de los hechos y al objetivo legítimo que se persiga.
b) Reducirán al mínimo los daños y lesiones, asimismo respetarán y protegerán la vida humana.
c) Procederán de modo que se presten lo antes posible asistencia y servicios médicos a quienes resulten lesionados o afectados, siempre que dicha asistencia no ponga en peligro la vida de los socorristas.
d) Notificarán lo sucedido, sin dilación alguna, a los familiares de los lesionados o afectados.”
 
Esperamos que el “dictamen” sea justo y establezca un precedente para garantizar que la vida y la integridad de las personas es el derecho más importante que deben de proteger los uniformados.