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¿Revolución? PDF Imprimir Correo electrónico
Lilia Cisneros
Escrito por Lilia Cisneros Luján   
Lunes 21 de Noviembre de 2016 00:00
Por más avances tecnológicos, industriales e incluso de conformación genética, hay una serie de desarrollos que no dependen totalmente de la voluntad humana. Esta voluntad se mueve a través del tiempo y parece tener diferencias en el plano individual y en el colectivo, debiendo agregar dinámicas que parecen ser independientes de lo volitivo. ¿Por qué algunos desarrollos estratégicos no funcionan? ¿Cuáles son los factores que llevan al agotamiento de ideologías, liturgias, modelos familiares y visiones humanitarias? Muchas ramas de la ciencia lo explican, la historia es una buena herramienta para comprender el paso de las monarquías a las repúblicas y los diversos modelos democráticos; la economía nos permite  no solo entender lo que está ocurriendo, sus causas y consecuencias si no delinear diversas posibilidades futuras; sin embargo nadie puede decir que es poseedor de ideas infalibles o proyectos perfectos, así como también el desarrollo de la individualidad arriba a la convicción de que humanamente ni las profecías, ni los augurios, ni las premoniciones tienen el 100% de posibilidad de cumplirse al pie de la letra.
 
Ayer 20 de noviembre, México cumplió 106 años del inicio de un movimiento, popular anti-latifundista, anti-imperialista y anti-reeleccionista ¿Por qué a tan corta distancia, los herederos de los beneficios de dicha revolución reconocida como la más avanzada del siglo XX y madre de derechos sociales en materia laboral y agraria hoy hacen todo lo posible para ignorarla? ¿Se equivocaron los revolucionarios? Su equivocación fue ¿con relaciona a la lucha o por el manejo de los beneficios logrados?
 
Hoy el país está dirigido por nietos de “próceres” -como Carranza, Villa, Zapata, Madero-  casi contrarios a lo que fueron tales héroes. Individuos educados  muy lejos de los factores que dieron lugar al movimiento que todavía en los años de mi juventud se recordaba con júbilo aun cuando las manifestaciones fuesen de corte obrero deportivas y un tanto cuanto populistas; el agotamiento ¿se inició con la institucionalidad? o ¿entró a su etapa terminal con lo democrático? Los afines optimistas que aun siguen estacionados en esa retórica histórica, consideran que es necesario inyectar energías  a fin de recuperar la bondades y el cuerpo mismo de la revolución mexicana y de hecho las de Latinoamérica; pero ¿Cómo lograr esto en un proceso paralelo de agotamiento del capitalismo extremo? ¿Bastará con nuevos liderazgos que sepan al dedillo los baluartes históricos de la revolución? ¿Será posible solo con audacia rescatar el poder adquisitivo de las personas en un contexto de descrédito del nacionalismo, la soberanía, y el olvido de los héroes y gestas que nos conformaron? ¿A dónde nos llevará la coexistencia de la crisis estructural del capitalismo y el descrédito de las llamadas izquierdas?
 
Los improvisados, los carroñeros de la revolución consideran, en una visión inmediatista, que con solo mantenerse en el gobierno, la revolución sigue viva[1], nada más alejado de la realidad y peor aun, injusto y manipulador. Con eso en mente los depredadores en los gobiernos, usan los impuestos de todos, para repartir tinacos, despensas, becas desvinculadas del merecimiento académico. Para seguir “triunfando”, le hacen el juego a poderes y monopolios financieros que sin pudor administran sus fortunas mal habidas durante la etapa del poder y después las negocian con los nuevos arribistas. Los malos herederos de la revolución viajan y logran de industriales mundiales extractivistas, recibir recursos para el cuidado del medio ambiente y de las personas que luego usan en propaganda, privilegian la opinión de los de afuera denostando lo nuestro, justifican gastos multimillonarios en programas con muy dudoso resultado como es el combate a la delincuencia[2].
 
¿Pueden decirnos los muchos supuestos políticos de México hacia donde vamos? ¿Que planes tienen los “revolucionarios” –PRI y PRD fundamentalmente- y como están trasformando los instrumentos de una revolución que se supone les sustenta? Y a todos los demás les podemos preguntar ¿cuales son las estrategias hacia un modelo económico que beneficie al pueblo a partir del capitalismo imperante?
 
Perdido entre un fin de semana largo, propicio para el turismo y aderezado con el consumismo compulsivo del “buen fin” el 20 de noviembre, apenas fue celebrado en algunos municipios -de Chihuahua, Baja California, Michoacán, Puebla e hidalgo- que tal vez por la influencia de algunos de sus pobladores migrantes y ahora de regreso por la amenaza de la deportación, en vez de bandas y contingentes escolares, tuvo los carros alegóricos y las jovencitas emulando a las bastoneras porristas de la NFL. ¿A quien le emociona hoy el 20 de noviembre? ¿Puede propiciar nostalgia a familias enteras víctimas de los embates de la crisis financiera mundial? Ignoro si alguna experiencia individual, se puede transformar en colectiva y de beneficio ahora que muchos “revolucionarios” –por llamar de alguna manera quienes por años estaban estacionados en el discurso del 68, las bondades del socialismos y lo milagros de la izquierda- viven de sus rentas o disfrutan de la herencia de sus padres. Deseamos de verdad más creatividad, auténticos correlatos, métodos idóneos y audacia nacionalista que nos lleve no a otra revolución sino a una verdadera herencia de la que ya sufrimos.
 
[1] Los auténticos revolucionarios no trabajan para mantenerse eternamente en el poder, sino para transformar el poder.
[2] El robo, el abuso de confianza, el vandalismo y el fraude están desatados y sin atención porque no producen tanta notoriedad mediática. 
Última actualización el Jueves 24 de Noviembre de 2016 11:30
 

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