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La larga presencia de Fidel PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Ernesto Camou Healy   
Domingo 04 de Diciembre de 2016 13:24
 
Mucho se ha escrito sobre la muerte y longeva presencia, en Cuba y el mundo, de Fidel Castro. Fue un personaje complejo y dedicado obstinadamente a su causa. Concitó odios y parabienes, muchos le agradecían su unívoca entrega a un ideal compartido dentro y fuera de su país; por las mismas razones fue vilipendiado por muchísimos, compatriotas y vecinos.
 
Lo primero que hay que aceptar es que derrotó a un dictador cruel apoyado por los Estados Unidos: Curiosamente a Batista lo sostenían tanto los gangsters y la mafia, como el Gobierno norteamericano, socios, unos, de casinos y burdeles ignominiosos, unidos, ambos, para defender unos intereses que no daban mucho lustre a la bandera de las barras y estrellitas.
 
Castro y sus revolucionarios llegaron a la Sierra Maestra en 1956 y a fines de 1958 derrocaron a Batista, todo un récord explicable por la descomposición del régimen brutal al que se oponían y el apoyo del pueblo cubano. Comenzó entonces su larga carrera de gobernante, compleja, preocupada por el bienestar de su pueblo, sin piedad para los enemigos de su revolución, hábil para sortear obstáculos, brillante para defender a su régimen y también irremediablemente de mano dura.
 
No hay duda de que fue un dictador, al que no le temblaba la mano, como él mismo aseguró, para castigar a quienes delinquían o traicionaban su gobierno, pero no se le puede comparar con Hitler, Pinochet o Somoza: Durante su administración el pueblo cubano se convirtió en uno de los mejor educados de América Latina, los servicios de salud llegaron a calidades comparables con algunas naciones europeas, y es cierto que en la isla se comía, y come, mal, pero es válido afirmar que la gran mayoría lo hace con escasez pero con suficiencia, seguramente mejor, en promedio, que muchos países desarrollados pero con grandes desigualdades económicas y sociales. La salud infantil tiene niveles más que buenos, mientras en Cuba, en 2016 según datos de la Organización Mundial de la Salud, la expectativa de vida es de 78 años (igual que en Estados Unidos), en nuestro país llega a 76; la mortalidad infantil en la isla es de seis niños por cada mil, en México la tenemos de 18, y en EUA es de ocho por millar.
 
Los críticos afirman que eso se logró anulando las libertades básicas, concepto que también requiere cierto matiz, pues las “libertades” citadas son logros posibles, en la mayor parte de los países de Europa y los mismos EUA, a los que sólo acceden las porciones superiores de las clases medias y la alta; para la mayorías deprimidas de estos países, la libertad es apenas una ilusión que no pasa de vivir en una pobreza no muy digna, imposibilidad de viajar; no tener techo ni ingesta suficiente, los servicios de salud son caros y deficientes y los niveles de educación no parecen, en promedio, de primer mundo.
 
No es posible entender a Fidel y la sociedad y economía de Cuba en los últimos 58 años si no se toman en cuenta dos factores de peso: Uno fue el bloqueo impulsado por Estados Unidos que colocó a Cuba en pobreza y aislamiento mayúsculos. Las grandes deficiencias económicas y sociales tienen un factor de explicación en el despiadado hostigamiento de los gobiernos gringos que se dicen democráticos, pero se portan con sevicia con los vecinos incómodos.
 
El otro factor fue, sin lugar a dudas, el cobijo penoso al que los sometió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Rusia, al que los empujó el embargo norteamericano. Ahí los cubanos encontraron un aliado también dictatorial, que les impuso una burocracia y costumbres de mando más eslavos que tropicales.
 
Quizá si EUA hubiera respetado al Gobierno de Fidel, en Cuba se pudiera haber logrado un desarrollo más equilibrado, alejado de los rigorismos rusos; una variante de régimen de bienestar con frescura latinoamericana, aceptable y buen ejemplo para el mundo. Pero no se lo permitieron.
 
Última actualización el Domingo 04 de Diciembre de 2016 13:38
 

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