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El viejo discurso priista sobre la violencia PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Carlos Mario Alvarado   
Viernes 28 de Abril de 2017 00:00
 
Una gran cantidad de medios informativos ha insistido sobre el incremento de la violencia desde que Javier Corral Jurado asumió como gobernador del Estado de Chihuahua. El fenómeno, que es totalmente evidente e incuestionable, se ha politizado.
 
Sin embargo no es clara su argumentación bajo el siguiente silogismo: Si la violencia se incrementa, la culpa es de los gobernantes; tal y como lo manejó del discurso priista en contra del ex presidente del país, al llamarlo “los muertos de Calderón”.
 
Bajo esta misma falacia, el ex gobernador, César Duarte Jaquez, basó su campaña electoral prometiendo disminuir la violencia, para lo cual estableció durante su gestión gubernamental la tortura como método de investigación, fincó la alteración y opacidad de estadísticas, y colocó a su amigo en el Ficoseg como instrumento para maquillar y "mostrar" que la violencia había disminuido.
 
Estas estrategias duartistas no fueron criticadas por la mayoría de los medios de comunicación. Tampoco se revelaron las centenas de violaciones a los derechos humanos cuando la policía estatal y municipal allanaron viviendas, saquearon habitaciones, realizaron detenciones ilegales y “sembraron pruebas” a los imputados, como método de investigación.
 
Lo importante era aparentar “la disminución de la violencia", como el mayor valor que un gobierno puede ofrecer, mientras que la gran mayoría de los detenidos fueron liberados por irregularidades en la integración de la averiguación previa y en los informes del poder judicial se informaba que se sentenciaban a un promedio de 150 personas al año por homicidio, quedando impunes más del 90% de los homicidios cometidos.
 
Jamás se impartió justicia. Se daba la apariencia de paz social y de impunidad a la vez.
 
Ahora con Javier Corral Jurado en la gubernatura resurge el mismo discurso del PRI sobre la violencia. La comisión de delitos del fuero común y federal descalifica a los gobernantes.
 
Este viejo discurso simplifica el fenómeno de la violencia. Exculpa a la comunidad entera de su obligación de respetar y velar los derechos de las personas.
 
La violencia es el fracaso de la propia comunidad: ¿Acaso los delincuentes no nacieron en nuestras casas? ¿No son hijos de conocidos nuestros? ¿Qué no hicimos desde el ámbito educativo, social y familiar para prevenir las conductas criminales de nuestros hijos? 
 
La criminalidad es una responsabilidad compartida, no solo del gobierno, sino de toda la comunidad.
 
Entonces, vale la pena cuestionarnos cuál es la obligación del gobierno, una vez que se comete un crimen. Es sencillamente, como dice la constitución: cumplir y hacer cumplir la Ley. Desplegar acciones para prevenir a la comunidad y a la vez, investigar el ilícito; reunir evidencias, detener al imputado para presentarlo ante el juez quien debe emitir una sentencia.
 
Bajo estas obligaciones constitucionales de la autoridad, entonces tenemos nuevos parámetros para enjuiciar a un gobierno que apenas empieza. Combatir la impunidad. Y una prueba de ello, es que se incrementó la cantidad de personas imputadas por delitos y en poco tiempo será necesario construir más Centros de reinserción social para los procesados o sentenciados.
 
La peor manera de combatir la inseguridad es golpear a un gobernante, porque jamás se reconocen los factores que son fuente de ella.
 
¿Acaso los periodistas desconocen que en Chihuahua al menos existen 100 mil productores de droga en los municipios serranos de la entidad? ¿Acaso desconocen que miles de personas son parte del crimen organizado, especialmente a quienes distribuyen y controlan el tráfico de estupefacientes, no sólo para Estados Unidos sino también para el consumo local?
 
¿Acaso ya se les olvidó que siguen impunes más de 20 mil homicidios cometidos en la administración priista de José Reyes Baeza y de César Duarte?
 
Un hecho es cierto: la comisión de homicidios seguirá boyante, aunque un gobernante o un partido se comprometa que lo reducirá, porque ellos no son las que la producen.
 
 

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