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Lilia Cisneros
Escrito por Lilia Cisneros Luján   
Lunes 08 de Mayo de 2017 00:00
Una eficaz estrategia para vencer a un grupo, país o una parte determinada de la humanidad es aquella que se encamina a borrar de la memoria aspectos que pudieran generar unión, orgullo o visión de futuro exitoso. Se acusó a los nazis de hacer “lavado cerebral” a personas con mente preclara a quienes podían “reutilizar” sobre la base de nuevos paradigmas. Si hablamos de grupos afectados por algún tipo de violencia, estos primero se esconden, luego huyen y en todos los casos la gran mayoría guarda silencio sobre lo que dio origen a la “derrota” y apenas algún valiente privilegiado se ocupa de contarte -verbal o por escrito- lo que ha pasado. Con el correr del tiempo ciertos curiosos, escarban, limpian piedras y fósiles y dan su propia versión de lo que pudo haber ocurrido, cuando ya todos los protagonistas del hecho descubierto han desaparecido.
 
A la generación que acudía a la primaria en los 50 se le enseñó que el 5 de mayo era  orgullo nacionalista dado que pocos seres autóctonos, fueron capaces de vencer a uno de los ejércitos mejor avituallados del mundo. Algunos más acuciosos y de niveles superiores -como quien le  pone aretes a la muñeca- nos explicaron que en realidad ciertos apoyos, abiertos o soterrados, vinieron de fuerzas extranjeras a las cuales no les convenía que los franceses se apoderaran de alguna parte del territorio que nos quedaba después de que la Unión Americana se había apropiado la mitad de lo que fueron espacios geográficos originalmente colonizados por España y por ende mexicanos.
 
 Con el tiempo y siempre con bombo y platillo el 5 de mayo, ha sido motivo de fiesta al norte de nuestra frontera, sobre todo desde la óptica de quienes por hechos que también registró la historia se quedaron atrapados –como ciudadanos de segunda o en reservaciones- en la institucionalidad de la llamada “potencia más importante del planeta” ¿Comprenderá esto el actual dignatario de Norteamérica? ¿Qué le movió a despreciar otra celebración histórica?[1] ¿Será desprecio o le asusta verse atrapado en la puerta de la ignorancia?
 
Pero más allá del caso particular de personas con muy limitados conocimientos, el hecho es que mientras en los libros de texto se desdibuja al Pípila o los niños héroes; la batalla del cinco de mayo parece reducirse a una verbena muy popular, donde el elemento principal es el pulque que los actores beben y no el recuento y la importancia de lo protagonizado por mexicanos de Zacapoaxtla y franceses invasores. ¿Es una tendencia mundial “lavar el cerebro” de habitantes del plantea tierra, ahora que parece estar en crisis el comercio neoliberal internacional? En más de un círculo de estudio se asume que aun los artífices del capitalismo consumista reconocen que la amplia distancia entre los pocos muy, muy ricos y los millones de desempleados muy, muy pobres está soterrando a esta corriente sin patria, pues necesariamente cada día serán menos los consumidores[2] ¿Cuál es entonces su modelo del futuro? ¿Qué hay en realidad en la mente de personajes que están llegando al poder supuestamente desde la base ciudadana, sin compromisos partidarios pero jamás peleados con la especulación financiera? A estos gobernantes “ciudadanos”, liberales, de centro y apartidistas ¿les ayuda o les estorban tradiciones históricas como el 5 de mayo, la muerte de Emiliano Zapata o la remembranza del izamiento de la bandera norteamericana en el zócalo de la ciudad de México?
 
En el siglo XXI, con todo y la misión y visión de la ONU, los conflictos siguen siendo el pan de cada día. Las partes en guerra ya no necesariamente son dos ejércitos nacionales, sino entre soldados de la institucionalidad interna y grupos de ciudadanos –por igual los que pretenden reivindicar derechos que los organizados solo para delinquir- siendo el motor de la lucha el dinero. ¿El que estén en franca extinción las guerras regulares entre ejércitos tradicionales implica también la desaparición de los añejos códigos de conducta bélicos? El terror –mutilación de civiles, violaciones de mujeres y niños, ejecuciones televisadas etc.- practicada por grupos extremistas –espontáneos o pagados por algún país o empresas transnacionales- ¿pretende la aceptación del saqueo y la deshumanización como fatalidad de las víctimas?
 
Diversos grupos[3] coinciden en la urgencia de pasar del consumismo, a prácticas de sostenibilidad que lleva implícito la garantía de los derechos alimentarios, la promoción de la producción interna, así como el cuidado del medio ambiente, a fin de evitar la fatal condena del desorden y el conflicto permanente como consecuencia del desempleo, el comercio informal, el contrabando, la emigración o la corrupción. Todo esto que de alguna manera ha crecido como resultado de la impunidad, se agrava en este siglo por el hecho de  que los medios masivos, han dejado de ser medios para constituirse en poder casi ilimitado, que pretende sustituir la posibilidad popular de conducir la democracia.
 
Si usted es de los que miran el vaso medio lleno y no vacío no abandone su capacidad de enseñanza. Si el sistema vigente le ha excluido del aula -por edad lo manda a una jubilación precaria y forzada- ofrézcase a dar conferencias, en grupos organizados -iglesias, centros culturales de su colonia etc.- y practique la reflexión con las nuevas generaciones. No espere respuestas inmediatas; pero quede con la satisfacción de haber legado el mejor capital que la vida le ha dado: Su experiencia.
 
[1] Apenas acaba de pasar la fiesta anual con los comunicadores a la cual tampoco se presentó.
[2] A los responsables de seguir aceitando el engranaje del comercio libre y universal si les preocupa la disminución de consumidores y ellos saben que los impuestos y aranceles no podrían sustituir por mucho tiempo lo que hace viable a ese tipo de capitalismo.
[3] El club de Roma, Worldwatch Institute, CEPAL, greenpeace ….
 

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