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La raíz de la violencia PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Ernesto Camou Healy   
Sábado 27 de Mayo de 2017 00:00
El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, aceptó ayer que la situación de inseguridad que padecemos tiene su causa y explicación, en su tierra y en su gente.
 
Afirmó que “el problema del tráfico de estupefacientes y la pérdida de vidas humanas que éste genera se debe a la demanda de droga que hay en mi país”.
 
Fue muy claridoso al respecto: “Nosotros, como estadounidenses, tenemos que afrontar que somos el mercado. No hay otro mercado para estas actividades. Si no fuera por nosotros, México no tendría el gran problema del crimen organizado. Debemos asumir esa responsabilidad”.
 
La afirmación es un reconocimiento de la deuda, criminal habría que adjetivarla, de los vecinos del Norte, un diagnóstico necesario que debería ser acompañado de medidas concretas y eficaces por parte de su Gobierno. Es necesario también reconocer que dicha declaración estuvo apoyada, en el estrado, por John Kelly, el secretario de Seguridad Nacional, y por Luis Videgaray Caso y Miguel Osorio Chong, secretarios de Relaciones Exteriores y de Gobernación mexicanos. Es un primer paso que no debe desestimarse, pero que resulta, es necesario insistir, imperativo darle seguimiento con medidas de política de ambos gobiernos y, también, convendrá incluir a los países de Centroamérica al menos.
 
El embrollo no resulta sencillo, pero este atisbo de análisis debe seguirse y aclarar y conocer las profundidades del problema, y la complejidad de las soluciones que se planteen. Para empezar hay que atender a los aspectos geográficos del asunto: No sucede lo mismos al otro lado, que en el Sur de la frontera.
 
En los Estados Unidos hay una demanda, y un consumo, que parecen ilimitados y aceptados mientras no hagan muchas olas, una red de distribución que resulta tolerada, sobre todo en los escalones superiores, que los grandes capos que por allá deben ser bastante respetables y en buena medida intocables, no son como los nuestros, medio desechables.
 
Parece que el consumo, y la venta de drogas, es una variable que se acepta y se intenta contener, evitando lo que ellos podrían llamar “violencia innecesaria”. Allá las luchas entre bandas se mantienen en locales y barrios tenebrosos, confinados a segmentos de población menesterosa y de muy bajo nivel económico, desechables también. Pero las clases media y alta tienen sus mercaderes de la muerte, solo que disfrazados, más cercanos en imagen y lenguaje, gente suya que contribuye a la ilusión de que drogarse es diversión y afición sin consecuencias sociales.
 
Pero también tienen la industria y el comercio de las armas, y una vehemente convicción de que armar a sus vecinos es muy buen negocio y no resulta conveniente mezclar, ahí sí, la política con lo mercantil. En una sociedad que acepta los asesinatos masivos, en escuelas y parques públicos, como un subproducto chocante de su actividad comercial, resulta difícil que los cadáveres anónimos y latinos les quiten el sueño.
 
Nos toca la peor parte: Surtir a sus adictos y hacer como que impedimos el trasiego de droga; consentir una estructura criminal que está presente en todo el País, y que tiene cómplices en la alta sociedad que consume y vende, y en la composición del gobierno, algunos de cuyos funcionarios, desde el escalón más bajo hasta las cimas, se benefician y medran permitiendo el paso y venta de alucinógenos. En este sentido la raíz de la violencia, y la corrupción, se explica desde la sociedad gringa, y la complicidad nacional.
 
Pero las soluciones tienen que ser nuestras, con la corresponsabilidad de los vecinos que al menos deben pagarnos los gastos que incurrimos para… “protegerlos”. ¡Que se olviden del muro! Hay que cobrarles el trabajo de policías, soldados y marinos, pero asegurándonos que esos fondos contribuyan a sanear el país, desterrar la corrupción y se usen para generar empleos remuneradores, que por ahí discurre la lucha contra la violencia y la inseguridad.
 
Parece una utopía, lo es, pero marca el rumbo…
Última actualización el Viernes 02 de Junio de 2017 12:45
 

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