El futuro será lo que sembremos hoy PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Frei Betto   
Miércoles 19 de Julio de 2017 20:14
Conferencia pronunciada por Frei Betto en el teatro Guaso de Guantánamo el 26 de abril de 2017, invitado por el Centro Memorial Martin Luther King Jr., en el marco de las actividades por sus 30 años.
 
Buenas tardes a todas y a todos, agradezco la invitación del Centro Martin Luther King en la celebración por los 30 años de actividad, yo estoy vinculado a este desde su nacimiento en los años 80 y agradezco también la acogida en Guantánamo de todos ustedes, especialmente del Partido y el Gobierno.
 
Hoy por la mañana pude realizar un sueño, el primero de dos. Pude ir a Caimanera y conocer la Bahía de Guantánamo, incluso poder mirar los invasores estadounidenses y ahora espero realizar otro sueño, ver la Bahía recuperada por el pueblo cubano, seguimos luchando por eso.
 
Yo voy a dividir mi intervención en tres partes. Primero, hablaré de la coyuntura histórica, general del mundo en que vivimos, luego América Latina y termino por Cuba.
 
Estamos viviendo un cambio de época
 
Nosotros estamos viviendo un momento que nuestros abuelos no han vivido porque ellos conocieron épocas de cambios y nosotros estamos viviendo un cambio de época, que es muy distinto. La última vez que ha pasado un cambio de época en occidente fue hace 500 años, cuando se pasó de la época medieval a la moderna.
 
Estamos viviendo una experiencia que solo algunos señores y señoras que nosotros solo conocemos de nombre han vivido, Copérnico, Miguel de Cervantes, Erasmo de Rottherdam, Teresa de Ávila, Galileo Galilei, ellos vivieron ese pasaje de la época medieval a la moderna que ahora termina, y nosotros estamos viviendo el paso de la modernidad a la posmodernidad.
 
Todo cambio de época provoca muchos problemas incertidumbres, dudas, son momentos muy difíciles porque aparecen dificultades para entender los cambios de valores, de referencias…
 
¿Pero qué caracteriza a una época?, es su paradigma, que es como un palo central de los circos, que cuando se quita el techo viene abajo. El paradigma del periodo medieval, que duró mil años, fue la religión y desde ahí la supremacía de la iglesia, del Papa que nombraba reyes, príncipes y todo estaba centrado en la concepción teológica de la naturaleza, incluso.
 
Los griegos ya habían descubierto, tres siglos antes de Cristo, que la tierra era esférica y danzaba alrededor del sol, como sabemos hoy que danza. Es un planeta danzante, dentro de una galaxia danzante.
 
Pero la iglesia adoptó la cosmología de Ptolomeo que decía que la tierra estaba inmovilizada y el sol hace su movimiento y por la noche pasa por debajo, por qué, porque no le convenía a la iglesia decir que Dios reencarnó en una planeta cualquiera, esto aquí tiene que ser el centro del universo y la sensibilidad percibe claramente que la Tierra no se mueve, este vaso de agua está parado, no se mueve, entonces Copérnico, que había leído Paulo Freire, y por qué lo digo, porque ese maestro de la Educación Popular enseña que cuando cambiamos de lugar social, cambiamos de lugar epistémico, o sea, cambiamos nuestra manera de conocer la realidad.
 
Si vives en Guantánamo tu óptica de la realidad será una, si te vas a vivir a Miami, posiblemente tendrás otra. Es un principio de Educación Popular, la epistomología: La cabeza piensa donde los pies pisan. Si la gente ya no está con el pueblo, difícilmente piensa a favor del pueblo.
 
Por eso digo que Copérnico había leído a Paulo Freire, porque hasta ese momento los científicos miraban el sistema solar con los pies en la Tierra, entonces era un sistema geocéntrico. Copérnico hizo al revés, cómo miro el sistema solar con los pies, virtualmente, en el Sol, y  miró todo distinto, y miró científicamente, que el sol es el centro de nuestro sistema solar, y esto fue una revolución.
 
Pero no solo la cosmología de Copérnico fue un factor en el cambio de época. También las invasiones musulmanas en Europa que trajeron la cultura griega, oriental. Hasta la llegada de los árabes, en el siglo XIII, los europeos no conocían la existencia del número cero, los mayas acá al lado conocían el número cero, mucho antes que los europeos. Usaban logaritmos romanos, ¿se imaginan hacer cuentas con logaritmos romanos y no arábigos, como lo hacemos hoy?
 
Otro factor, fue la desagregación de la hegemonía de la iglesia católica, y este año estamos celebrando 500 años de la Reforma Protestante de Martín Lutero, era 1517 cuando Lutero presenta sus 95 tesis para reformar la iglesia.
 
Además, influyeron las expediciones marítimas de la Península Ibérica, que descubrieron un nuevo continente. Cristóbal Colón murió sin saberlo, murió pensando que había llegado a las espaldas de Japón, y por eso lamentablemente para él, el continente no tiene su nombre, a no ser un país llamado Colombia, sino el de Américo Vespucio, su piloto, que después descubrió que era un continente propio.
 
El fracaso de la modernidad
 
Todos han sido factores que cambiaron el paradigma medieval. Salió la religión y entró la razón con sus dos acompañantes, la ciencia y la tecnología. Cuando leemos los textos de esta etapa conocida como Renacimiento, se percibe un optimismo exagerado porque ahora que salió la superstición religiosa, como la llamaban los iluministas, va a entrar la ciencia y la tecnología y van a arreglar todos los problemas del mundo.
 
No vamos a tener más enfermedades, guerras, peste, en fin, todo se va a arreglar…, pero ocurre que todos nosotros que estamos en esta sala somos hijos de la modernidad y podemos volver los ojos atrás y dar un balance de esos 500 años, y darnos cuenta de que hubo muchísimos avances, al punto del ser humano poner los pies en la faz de la luna, la gente vive más, muchas enfermedades como la peste ahora están bajo control…, pero hay un problema, los avances son para pocos.
 
Somos hoy 7.2 mil millones de personas en este planeta, de las cuales, la mitad, 3.6 mil millones, la mitad, no tienen garantizados sus derechos animales, que es comer, educar la cría, abrigarse del frío y la intemperie, y para quienes es un lujo hablar de derechos humanos.
 
Gente que vive toda su vida en busca de su manutención biológica, poder comer y dar de comer a su familia, como hacen en la selva un león, un elefante o un pájaro que nace de su nido y va a buscar comida para sus pichones. Entonces la modernidad fracasó y por qué, porque fue atropellada por el capitalismo.
 
El capitalismo hizo que las conquistas, que son reales y buenas, fuesen privilegio del 10 por ciento de la humanidad. Quién puede disfrutar de las grandes conquistas de la medicina, los más ricos. Quién puede disfrutar de los medios más ágiles de transporte, los más ricos, de toda la tecnología de comunicación, siempre ellos, y escandalosamente.
 
En enero de este año, se reunieron las personas más ricas del mundo en Davos en Suiza, y fueron presentados por Oxfam la ONG británica, ocho personas físicas que tienen la misma riqueza que la suma de lo que poseen 3,6 mil millones de habitantes de este planeta, la mitad de la humanidad.
 
Fracasó la modernidad. Por qué fracasó porque como dice Thomas Piketty, que no es marxista ni nada, pero sí un hombre serio que escribió El capital del siglo XXI, hay una acumulación de la riqueza cada vez más estrecha en unos pocos hombres, y una brutal desigualdad que se agrava.
 
Y ahí queda la pregunta, si la modernidad que tuvo sus avances ya no va a seguir con este paradigma de la razón, porque la razón fue apropiada por la lógica capitalista, que les voy  a explicar de la manera más didáctica. En la economía clásica, la relación es Betto que es un ser humano usa una camisa que es un producto para sus relaciones sociales con otros seres humanos, de modo que lo importante son las dos puntas de la ecuación, un ser humano con otros seres humanos y las mercancías son herramientas de acercamiento, de sociabilidad, de comodidad.
 
Ahora la ecuación se invirtió mercancía-ser humano-mercancía. La marca de la camisa de Betto viene por fuera para que tú mires que yo tengo valor porque estoy con la mercancía de valor, en otras palabras, si llego a tu casa a pie, yo tengo valor Z, si llego a tu casa, en el último modelo de Mercedes Benz, yo tengo valor A. Es la misma persona, pero la mercancía es la que decide mi valor como ser humano, lo que significa que en nuestra cultura un hombre o una mujer que está viviendo en la calle –en Brasil hay muchísimos, esperando porque alguien les dé una moneda, un pedazo de pan- no tiene ningún valor. Es un ser humano, fruto de una relación amorosa entre dos personas, pero no tiene valor porque no está revestido de ninguna mercancía.
 
Tampoco tiene valor para el Estado capitalista. Ese estado tiene dos brazos, el primero es el brazo administrativo, para el cual ese que está en la calle no tiene valor, ahora, si ese señor con hambre echa una piedra en una panadería para comer, inmediatamente aparece el otro brazo, el represivo, que está para defender los privilegios del brazo administrativo, y la panadería es una propiedad privada, y la propiedad privada es sagrada.
 
¡Es una inversión total!, porque lo sagrado en la teología clásica de Santo Tomás de Aquino, es ese hombre que tiene hambre, pero para la lógica capitalista, lo sagrado es esa panadería, la tienda, el comercio, eso no puede ser afectado, no importa que la gente tenga hambre.
 
El futuro será la semilla que sembremos
 
Entonces queda una pregunta, ¿cuál va a ser el paradigma de la posmodernidad? Y ahí nos desafía a cada uno de nosotros porque la historia no es dada, es hecha, y la historia del futuro a va ser resultado de lo que nosotros hacemos hoy, en el presente.
 
Eso vale para nuestras vidas personales y vale para nuestras vidas sociales. Lo que va a ser el futuro es el resultado de la semilla que estamos plantando hoy, y tenemos que preguntar qué semilla estamos echando, y qué cosecha esperamos, qué calidad de humanidad y de mundo.
 
Ante la pregunta de cuál será el paradigma de la posmodernidad, hay dos alternativas, una que no es fácil, que sería la globalización de la solidaridad –ustedes saben que lo que se conoce como globalización es la globocolonización que es la imposición del modelo consumista y hedonista de las sociedades capitalistas-, y hay que luchar porque sea ese, pero somos un grupo pequeño, comparado con las fuerzas que quieren que prevalezca el paradigma del mercado, la mercantilización de todos los aspectos de la vida humana y la naturaleza, que fue muy bien anunciado por el Papa Francisco, en su encíclica, el primer documento papal de la historia de la iglesia sobre el tema socioambiental.
 
El papa no acepta que se le llame Encíclica verde, porque antes de verde, es una encíclica social y política, tanto que (inaudible) intelectual y científico ateo ha dicho que no  hay en la historia un documento más contundente que este documento, Laudato Si, “Alabanza sea”, porque todos los anteriores hablan de los efectos de la degradación ambiental, pero este apunta también las causas, por eso provocó tanto rechazo sobre todo en Los Estados Unidos.
 
Si el mercado se impone como paradigma de la posmodernidad, no hay más futuro para la humanidad. Y hoy sabemos que todo está en función del mercado, el único ente que no tiene fronteras, no necesita pasaporte, y no tiene que pedir permiso para entrar no solo a cualquier país, a cualquier casa, sino también en nuestra conciencia y en nuestra cultura.
 
Por eso, cada uno de nosotros tiene que dar respuesta a la pregunta qué calidad de mundo quiero dejar a las futuras generaciones, para la cual hay solo dos respuestas: si tú dices “no me importan las futuras generaciones, yo quiero disfrutar mi vida y ya”, escogiste una opción egocéntrica, antiética, criminal y difícilmente serás una persona feliz, porque la felicidad solo existe para quien  hace a los otros felices; y no hay opción, estás totalmente tomado por el neoliberalismo, que nos quiere convencer que lo más importante es mi vida personal, y estás totalmente domesticado por el sistema.
 
Y está la otra alternativa, “yo voy a construir un mundo para todos”, porque ejemplo cuando yo entré en la cárcel yo pensaba, tenía el sueño de que mi tiempo personal iba a coincidir con mi tiempo histórico, como le pasó a Fidel y Raúl,  que es muy raro, que uno pueda tener un sueño, vivir la realidad de ese sueño y sobrevivir como ellos. ¡Es muy raro! No existe otro líder revolucionario en la historia que le haya pasado como a Fidel. Yo me convencí después que no habrá coincidencia entre mi tiempo personal y mi tiempo histórico, hoy pienso como Che Guevara, yo tengo que ser semilla para que otras generaciones puedan hacer la cosecha. Esa es la disposición revolucionaria de hoy, hacer de la vida semilla, para que los demás tengan vida.
 
Jesús lo ha dicho en el Evangelio de Juan, que ha venido para que todos tengan vida, y vida en abundancia y plenitud, y él mismo tuvo una muerte precoz para dar vida, para que otros tengan vida.
 
Los errores de los países progresistas
 
Nosotros hoy vivimos dentro de este mundo globocolonizado en que lamentablemente la experiencia socialista fracasó en Europa Oriental, y hay que analizar cada vez más por qué fracasó. Yo estuve cuatro veces en la Unión Soviética y me pregunto hoy qué hacen estos compañeros que me miraban de arriba abajo como si yo como creyente no fuese suficientemente revolucionario, ¿será que ellos están luchando por el socialismo o ya se acomodaron al sistema capitalista?
 
Es espantoso que una construcción que debería tener raíces populares, se viniera abajo por decisión de un hombre llamado Gorvachov. No era el socialismo que nosotros queremos porque no tenía raíces, era un socialismo “peluca” y no cabello. El cabello viene de abajo para arriba, y la peluca se pone ahí, es falso.
 
O es el socialismo de China, que ha juntado una economía capitalista con un gobierno teóricamente socialista, lo mismo pasa en Viet Nam. Entonces, queda Cuba.
 
Yo a veces me pregunto si ustedes cubanos tienen la conciencia de la importancia histórica de este país como símbolo en todos los militantes de la esperanza en el mundo, y no hablo solamente de la izquierda, sino de toda la gente que sueña con otro mundo posible. Cuba es una referencia.
 
Cuba, por razones históricas y culturales, se compara mucho más con Los Estados Unidos y España, que con América Latina. Tengo la impresión de que en Cuba no  se conoce profundamente la realidad de este continente, y cuando yo pienso que si el socialismo fracasa en Cuba, la única salida que habrá será un futuro capitalista, que es el presente de Honduras, de Guatemala…, de naciones que tienen un alto nivel de violencia, miseria, pobreza y  desigualdad, me pregunto ¿es esto lo que Cuba quiere para su futuro? Claro que no porque Cuba está metida en este bloque que llamamos América Latina y el Caribe, y hay que ver algunos datos interesantes. En los últimos años, esta región y ahí Cuba tuvo un papel inspirador, ha sido gobernada muchas veces por países progresistas: Argentina, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Venezuela…, y ahora hay una crisis, un impasse, porque hubo muchos logros, muchas conquistas importantes.
 
Yo por ejemplo considero que los años de gobierno de Lula y Dilma, han sido los mejores de toda la historia de Brasil, pero se cometieron grandes errores.
 
Primero, no hemos cambiado la matriz o paradigma de desarrollo. Cuando yo estaba en la escuela primaria yo aprendí que Brasil históricamente era una nación exportadora de materias primas, empezó por el palo Brasil que da nombre al país, después el azúcar, el oro, el café, y seguimos en lo mismo. Lo único que ha cambiado es el nombre, ya no son materias primas, ahora tienen un nombre elegante, commodities.
 
Nuestros gobiernos progresistas cometieron el grave error de confiar demasiado en estas olas de los precios altos de las commodities. Las cuentas estaban llenas, y Venezuela por ejemplo no imaginaba la tremenda caída de los precios del petróleo, y las afectaciones a toda su economía.
 
Por eso, era más cómodo importar mercancías de China, lo que creó en algunos países como Brasil un proceso terrible de desindustrialización, cosas que nosotros fabricábamos internamente ahora tenemos que comprarlas fuera, por eso, porque como era más barato traer aparatos desde China entonces cerramos las fábricas y los obreros quedaron desocupados.
 
Un segundo error. Tú vas a una favela de Rio de Janeiro, a una casita de madera, ahí vive una familia pobre, pero seguramente dentro de esa casita tiene computadora, teléfono celular, nevera, televisor, horno microondas, pero la familia está en la favela, no tiene vivienda, no tiene salud, educación, transporte, cultura, seguridad.
 
O sea, nuestros gobiernos progresistas han cometido el error de priorizar el acceso de la gente a los bienes personales, cuando debió seguir el ejemplo de Cuba, y dar acceso, primero, a los bienes sociales, educación, salud, alimentación, vivienda básica… porque si no hay acceso a esos bienes sociales es muy difícil alcanzar un mínimo de calidad de vida en los bienes personales, que son del consumismo sobre todo ahora en el neoliberalismo, cuando tu teléfono celular tiene un tiempo de validez de un año, ya al otro año hay otro y otro, porque lo que interesa es vender. Es el mercado, la gente que está detrás del mercado necesita que los que tienen dinero tengan siempre nuevos y nuevos modelos del mismo producto, para que gasten su dinero y mantengan el sistema.
 
Otro error que hemos cometido, no hicimos alfabetización política del pueblo. No se hizo ese trabajo que hace el Centro Martin, el Partido, de formación ideológica y organización popular.
 
Y ustedes saben que no hay neutralidad, si yo no soy formado en una concepción solidaria, altruista, socialista, entonces soy formado en una concepción individualista, egocéntrica, consumista y el aparato de formación, que más bien es deformación ideológica, es muy superior a nuestros pequeños sistemas de educación política, pero hay que hacerlo, porque cada uno de nosotros dentro del corazón tiene sus valores y a partir de esos valores imprimimos una determinada dirección a  nuestras vidas, y solamente nuestra coherencia con esos valores nos hace felices.
 
Vuelvo al ejemplo del Che, estaba en paz con la historia, había sido exitoso con la Revolución Cubana, había sobrevivido a la Sierra Maestra, era ministro en el gobierno de Cuba, podía estar ahí, vivo hoy, en la dirección del gobierno de Cuba, con Raúl, con sus ochenta años.
 
Pero como un San Francisco de Asís de la política, renunció a todo para dar vida para que otros tengan vida. Primero fue al Congo, después a Bolivia, donde muere con 37 años pero seguramente muy feliz, porque lo que nos hace feliz es esa motivación interior, los valores que traemos por dentro, no es el dinero, la funciones, eso aparentemente puede hacer a una persona feliz pero cada uno en su vida, da una respuesta a esta pregunta ontológica, ¿mi vida es solamente para mí mismo, o es para que otros tengan también vida?
 
Nuestros gobiernos han tenido avances, y para mí es importante recordar los avances, pero es más importante ahora superar los errores, porque si no perdemos el gobierno. Somos hoy una nación gobernada hoy por un golpista llamado Temer, y entonces tenemos que hacer autocrítica. Yo no sé si la gente en la Unión Soviética hizo autocrítica algún día, y Dios me libre algún día encontrar cubanos que digan vamos a hacer autocrítica porque el socialismo fracasó en Cuba, eso sería el fin de toda la esperanza histórica de la humanidad.
 
Cuba es la esperanza
 
Vamos a hacer autocríticas antes de que lo que ha podido avanzar también fracase. No hemos hecho alfabetización política, ideológica, porque pensábamos que si la gente está bajo un gobierno progresista, ya es progresista. Es como pensar que en Cuba cada ser que nace es, naturalmente, socialista. Mentira. Todo niño cubano es naturalmente capitalista porque como decía Lenin el amor es un producto cultural, es fruto de una educación.
 
Si usted tiene un bebé en casa, sabe que a las 3 de la madrugada cuando usted duerme, y está cansado, él tiene hambre y quiere leche, agua, no importa tu sueño, tu trabajo…, hace una protesta hasta que su demanda sea atendida. Por eso el sistema capitalista tiene tanta fuerza porque corresponde a lo más deshumano que tenemos en nuestra naturaleza, porque un niño está más cerca de un animal que de un ser humano, pues un ser humano empieza efectivamente a los 6 o 7 años, por eso los niños cuando tienen un año, dos, puede jugar con un perro muy bravo, montarlo como un caballo, tirar de su cola, y no pasa nada, pero hazlo tú. No pasa nada, porque el perro percibe que el bebé tiene una relación con él de alteridad, pero ya cuando crecemos tenemos una relación con el perro de sujeto y objeto, y el animal lo percibe. Pero no voy a entrar aquí a mi clase de perrología, lo dejo para otro día (risas y aplausos).
 
Dentro de ese contexto latinoamericano, mundial, de hegemonía del mercado y el capitalismo, crisis de los gobiernos progresistas, qué pasa con Cuba desde la visión de un extranjero que hace 37 años viene a esta país, aquí compartí muchos momentos, sobre todo durante el Periodo Especial, y siempre mantuve, por mérito de ellos, una proximidad muy fraternal con Fidel y Raúl.
 
Una vez en los años ochenta, pregunté a Fidel si yo podía hacer una crítica a la Revolución, y él me dijo, “Usted, Betto, no solamente tiene el derecho, tiene también el deber de hacer la crítica que quiera hacer”, y desde ese momento yo me sentí muy a gusto en este país de, como dicen ustedes, poner las cosas claras y chocolate a la española.
 
Cuba pasa por un cambio, ahora, dentro de ese contexto mundial. Un cambio económico, a partir de lo cual la gente me pregunta fuera de Cuba-como ya lo hacían desde el desplome del Muro de Berlín, cuando todo el mundo celebraba el efecto dominó y decían Cuba, la próxima en caer, pero no cayó y no he encontrado ningún titular capitalista que reconozca que Cuba resistió-, que si yo creo que con todos los cambios, la apertura al capital extranjero, sus relaciones con transnacionales, va a ser una Mini China, va a pasar lo que pasó allí, una economía capitalista con un gobierno socialista. Y yo digo que no, por dos razones, primero porque este país está cambiando su economía, pero es un error pensar que sale de una economía socialista para entrar a una socialista, no es así la ecuación. La ecuación es que Cuba sale de una economía estatalizada para una economía popular, y cuál es la distinción, es sencilla, en una economía estatalizada, el Estado es el proveedor de todo, en una popular, el Estado es proveedor sí, pero no de todo, hay emprendedores privados, cooperativa, economía solidaria…, y muchas otras formas, que van creciendo para arriba, como el cabello y volvemos la metáfora.
 
Una economía popular en el socialismo significa que los protagonistas de ese proceso tienen que tener un espíritu socialista muy profundizado, yo siempre digo que socialismo es el nombre político del amor, o sea, cuando amas en tu familia, no le niegas a un hijo una comida, una bebida, todos tienen los mismos derechos a pesar de que todos son distintos, pero tienen iguales derechos y oportunidades, así debe ser para un pueblo.
 
Ocurre que cuando yo no incido en los intereses económicos de mi país y dependo en todo del Estado como pasaba aquí, y Fidel me dijo un día, “Hemos cometido el error de dar a la gente la impresión que la Revolución era una vaca con una teta para cada boca”, y la gente quedaba así, si voy al trabajo gano, si no voy al trabajo, gano igual. Son algunos vicios que se crearon por esa vaca que provocaba una dependencia tremenda.
 
Ahora no, ahora el protagonismo económico de la gente, del pueblo cubano con su creatividad, con su iniciativa, con su capacidad de inventar maravillas de la nada –todos los extranjeros que llegan a la Habana se quedan asombrados de ver aquellos carros que yo conocí cuando tenía seis años caminando-, un pueblo que ha resistido tremendamente a tantas agresiones, y resiste aún…, y es cuando la pelota está del lado de ustedes, y por más que el gobierno logre soluciones económicas mejores para el país, a pesar de las dificultades, ustedes tienen que encontrar la solución de la subjetividad, cómo lograr una emulación moral, porque cuando soy protagonista, tengo que tomar una decisión ética: Voy a sacar provecho de ese protagonismo para mí o voy a crear una cultura ética, porque el daño que hace la corrupción en nuestros gobiernos progresistas es irreparable.
 
Yo recuerdo a Fidel cuando decía, que un revolucionario puede perderlo todo, la libertad porque fue a la cárcel, la familia porque fue al exilio, la salud porque está enfermo, la escolaridad porque ya no puede ir a la Universidad, el trabajo porque fue echado por revolucionario, incluso la vida, menos una cosa, la ética.  Ahí ya no tiene solución, si un revolucionario pierde la moral, la ética, si pasa a actuar, incluso a veces a nombre de la Revolución, sí, en nombre de la Revolución, porque hay gente que están de acuerdo con el proceso no porque sean revolucionarios sino porque sacan provechos personales, como hay en la iglesia también, hay muchos obispos y curas que están ahí no porque son convictos  y tienen mucha fe, no, es porque les conviene.
 
Yo estuve dos años en el gobierno de lucha como asesor especial en el programa Hambre cero, y escribí dos libros, La mosca azul, que se publicó en Cuba, y Calendario del poder, que no, y en este libro yo digo que la experiencia del poder me llevó a descubrir algunas cosas, una de ellas es que yo pensaba que el poder cambia a las personas,  y descubrí que no, el poder no cambia a nadie, solo hace que la persona se revele, o sea, él ya era arrogante, egoísta, impositivo, opresor, pero no tenía posibilidad de ponerlo en práctica. Todo está resumido en una consigna española: Quieres conocer a Juanito, dale un carguito (risas y aplausos).
 
El poder hace eso. El poder es esto, el testimonio del Che, anónimamente meterse al servicio de una causa de liberación en el Congo y después en Bolivia, eso es el poder.
 
Cuando uno se identifica con su función, y no importa qué función de poder sea, no hablo solo de la gente que está en el gobierno, en la dirección del Partido, no, hablo de la directora de la escuela, del director del banco, del guardia de la esquina…, si la gente no está educada en esa dimensión del servicio, decir, a mí me pagan para servir a mi pueblo, entonces viene el capitalismo con su poder de captación e impide que un día la humanidad sea como una familia, donde hay muchas personas, con niveles de inteligencia distintos, con talentos y dones distintos, pero tienen todos los mismos derechos y oportunidad. Así debe ser la humanidad un día pero para crear eso, es un proyecto histórico.
 
Qué debemos hacer cotidianamente para lograrlo. Calzar los valores socialistas, que son los mismos valores evangélicos, no hay ninguna posibilidad de hacer una descripción de valores socialistas que no sean los mismos valores evangélicos. Son exactamente lo mismo. Todo evangelio se resume en dos valores, amar en las relaciones personales, compartir en las relaciones sociales. Por eso digo, que el socialismo es el nombre político del amor.
 
Nosotros, cristianos oramos Padre nuestro, y pan nuestro. Dios es padre, nuestro, no mío, y lucho porque el pan sea un bien de todos, no solamente mío, por eso un creyente que no está dispuesto a compartir y luchar por una sociedad donde se compartan los bienes no debería orar, Padre nuestro, ¡mentira! Él cree en un ídolo, un dios de su cabeza para justificar su postura antiética, porque la oración de Jesús es Padre nuestro y pan nuestro, o sea que lo necesario para la vida sea de todos.
 
Termino con esa frase que después voy a decir de quién es. “Son los comunistas los que piensan como los cristianos. Cristo ha hablado de una sociedad donde los pobres, los débiles y los excluidos tengan en sus manos las decisiones, no los demagogos, pero el pueblo, los pobres, aquellos que tienen y aquellos que no tienen fe en Dios, mas son ellos, los que deben tener la igualdad y la libertad”. Eso es del Papa Francisco en su entrevista al periódico italiano La República el día 11 de noviembre del 2016.
 
Y es curioso. “Son los comunistas los que piensan como los cristianos”, claro que mucho antes de haber comunistas, en tres siglos de Imperio Romano, hubo cristianos revolucionarios que provocaron el desplome de ese imperio. Está este libro, El cristianismo Primitivo, un libro que cuando llegué a Cuba en los años ochenta mucha gente no lo conocía y yo sé por qué, por la influencia de los soviéticos que no les gustaba divulgarlo, que subrayaba cómo los primitivos cristianos fueron los primeros comunistas porque no solamente compartían sus bienes, sino que luchaban contra un poder opresor, que era el Imperio Romano.
 
Yo termino diciendo esto. No hay distinción entre creyentes y no creyentes, si los dos tienen como propósito el amor, incluso a los enemigos, ah pero cómo amamos a nuestros enemigos, no significa que vamos a concordar con ellos o a apoyarlos. Amar al enemigo es quitar de él las herramientas que le permiten ser un opresor y devolverle su dignidad humana. Eso es amar a un enemigo. Hacer que Trump venga a trabajar en un canal vial y gane su salario, si, porque se sabe que Nerón puso fuego en Roma, Hitler puso fuego en Europa y este loco ahora quiere ponerle fuego a todo el mundo. Entonces no podemos permitir eso. Muchas gracias.
 
(Tomado del blog La Esquina de Lilith)
Última actualización el Miércoles 19 de Julio de 2017 20:25