Bestialidad PDF Imprimir Correo electrónico
Lilia Cisneros
Escrito por Lilia Cisneros Luján   
Martes 25 de Julio de 2017 11:16
Cada rincón de la tierra, puede servir como ejemplo de lo que ocurre después de tiempos de abuso, desprecio por las normas, prepotencia de los gobernantes, engaño a los gobernados, manipulación de la espiritualidad y relajamiento de la conducta de buena parte de las personas. ¿Por qué parecen multiplicarse sujetos capaces de violar y matar a niñas? ¿Qué impide a los habitantes de una colonia denunciar al vecino que llega impunemente rodeado de pistoleros?  ¿Cuál es el límite de la torcida actuación –o pasividad- de los responsables de indagar, prevenir y sancionar a los infractores de la ley?
 
Los pseudo exégetas bíblicos cual merolicos de plaza repiten hasta el cansancio hechos brutales sin inmutarse cuando colectividades completas caen en la complicidad al afirmar de manera reiterada que nunca han visto nada, no saben quien es su vecino, no conocen al chofer abusivo, no les importa que los extorsionen o los protejan si cometen algún delito –como distribuir droga- “porque hay que llevar el pan a casa” y en cambio sí están dispuestos a convertir en leña al árbol caído. ¿De verdad son signos del fin del mundo estas perversidades tal cual aseguran fieles religiosos como los que ahora persigue el gobierno ruso?[1] Desde 1881 que Charles Tazze Russell fundó lo que hoy jurídicamente se conoce como Watch Tower Bible and Track Society, cuyo cuerpo gobernante define sus políticas y acciones de mercado en NY ¿cuántos fieles han decidido donar sus bienes a esta “iglesia”? ¿Se conoce el número de personas fallecidas por negarse a recibir sangre o medicamentos?
 
En el libro del Apocalipsis se habla de siete reyes integrantes del mundo corrupto que caerá una vez que se llegue al máximo de la abominación ¿De verdad hay alguna relación de este texto con el G7? ¿Por qué los seguidores de esta y otras confesiones que predican el amor y la solidaridad prefieren callar y meterse en sus casas en Tláhuac, Xochimilco o Iztapalapa?
 
Hace poco mas de dos mil años, un seguidor de Jesús de Nazaret, preguntó inquieto cuando sería esto del fin del mundo y aun en este siglo XXI, la inquietud –temor en muchos- sigue vigente a grado tal que en 1947 –justo después de concluida la segunda guerra mundial y en plena guerra fría- se creó el  "Reloj del Apocalipsis"[2] ¿Qué tanto mejoramos al dilucidar cuales son las verdades o las mentiras acerca de estos temas? ¿Porque hasta que una instancia federal actuó en Tláhuac, el gobernante de la ciudad nos revela que “tenía meses planeando este movimiento? ¿Los dichos y decretos del presidente de los Estados Unidos son factor para acelerar el fin del mundo?
 
Me quedo con la respuesta de Jesucristo, testificada en dos evangelios -Mateo y Marco- en el sentido de que la execración llegará a límites inconmensurables cuando sea el tiempo final, tiempo que solo conoce Dios mismo y que los perversos seres de la ruindad aprovecharán para aumentar la intensidad de sus maldades, debiendo tener fe –no en la justicia humana como predica, no un cura ni un pastor evangélico, sino el señor secretario de gobernación en México- aunque si en el amor divino.
 
Más allá de las amenazas globales para la supervivencia y el desarrollo de la humanidad -por igual el peligro nuclear y ambiental, que todo lo derivado de la ambición humana- deberíamos ocuparnos más que preocuparnos, por imbuir en las generaciones de infantes y jóvenes, la visión de una convivencia sin abuso del otro. El desenfreno explosivo amparado en unos derechos humanos mal entendidos, facilita, el tráfico de armas, drogas y personas; el tener como dioses supremos al dinero y el poder, cíclicamente ha dado gobernantes como Nerón y Calígula; lo que hoy estamos viendo parece una segunda puesta histórica de algo que ya nos ha ocurrido, con la gran diferencia de que en pleno siglo XXI, la humanidad tiene un mayor acceso a la información. ¿Quién marca las líneas de comportamiento de políticos y las de los medios? ¡Puede ser Usted!, evitando usar las redes para insultar y denostar y aprovechando ese espacio para propuestas serias y con fundamento. Que es difícil  ¡por supuesto!, no son muchos los escogidos aunque sean millones los llamados. Hoy vemos que los gobernantes de mayor poder en el planeta están identificados con los excelsamente ricos. Ellos son una minoría a la cual seguramente ninguno de nosotros podrá pertenecer algún día ¿Cómo podemos conseguir que se interesen en servir en vez de servirse? ¡comuníquese! denuncie con gallardía, evite caer en lo negativo del insulto y la descalificación hueca, a lo mejor logramos entre todos retrasar el reloj del Apocalipsis que según los sabios de Chicago, hace ya seis meses que se adelantó, restándole solo dos minutos y medio para la obscura noche del final.
 
El cambio climático, las amenazas de guerra -no solo las nucleares también las cibernéticas- el bioterrorismo, el irresponsable uso de la inteligencia artificial, pero sobre todo las personas con dificultades para mantenerse en la normalidad psicológica y social, que justifican la bestialidad solo porque es negocio rentable, sin la menor preocupación por el destino del planeta y sus habitantes, son los verdaderos responsables de la abominación que nos agobia.
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[1] Un conglomerado de casi doscientos mil rusos fieles a los testigos e Jehová, religión con bases cristianas pero que niega la divinidad de Cristo y practica la salvación por obras en su caso el dar testimonio del fin del mundo- han sido sentenciados a entregar sus bienes al estado ruso cuyas instancias judiciales determinaron que son extremistas, antigobiernistas y violadores de derechos humanos de sus seguidores.
[2] También conocido como Reloj del Juicio Final es un reloj simbólico “mantenido” por científicos, editores de la revista Atomic Scientists, de la Universidad de Chicago. Este reloj marca los minutos que faltan para la medianoche, simbolizando que estamos siempre al borde de un evento apocalíptico –en su origen fue solo una explosión nuclear- que podría acabar con nosotros.