Lula, el carismático líder servidor

Leonardo Boff - avatar Leonardo Boff17 Abr 2018 Hits:272

Sensibilidad política

Lilia Cisneros Luján - avatar Lilia Cisneros Luján10 Abr 2018 Hits:228

Sensibilidad política

Lilia Cisneros Luján - avatar Lilia Cisneros Luján10 Abr 2018 Hits:269

¿Organizarnos?

Gustavo Esteva - avatar Gustavo Esteva10 Abr 2018 Hits:205

Nuestras cacerías de migrantes

Hermann Bellinghausen - avatar Hermann Bellinghausen10 Abr 2018 Hits:223

El presidente pasmado

John M. Ackerman - avatar John M. Ackerman10 Abr 2018 Hits:201

De cenizas, valentines y asesinos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Ernesto Camou Healy   
Jueves 22 de Febrero de 2018 09:28
El pasado miércoles 14 fue el inicio de la cuaresma. Muchos fieles van a las iglesias a que les recuerden su condición de mortales, y la necesidad de penitencia. En esta ocasión el día del llamado penitencial coincidió también con la fiesta comercial llamada de San Valentín, un excelente pretexto para la venta de recuerdos y regalitos chabacanos, y mandar tarjetas y mensajes cubiertos de corazoncitos rosas. Gracias al comercio gringo se ha llegado a la celebración universal de la cursilería.
 
Fue un día de contradicciones: en los templos se llamaba a la penitencia, se iba a orar y salir con una cruz negra en la frente, y al mismo tiempo se lanzaban mensajes “amorosos” por medio de teléfonos, tabletas y computadoras, que tenían en común ser impersonales, imaginados desde lejanías ignoradas, plenos de corazoncitos rosados, frases dulzonas hasta el ridículo diseñadas, da la impresión, por una horda de personajes que no han superado la pubertad, pero que compran y mandan, ilusionados, señores de barba y bigote o damas que presumen madurez.
 
No está mal amar. Es la actitud fundamental y fundante del ser persona y es, además, el precepto más importante del Evangelio, sin duda, pero hay una distancia enorme entre un querer genuino, y mandar indiscriminadamente dibujitos semi infantiles a todos y todas. Esto otro es un concepto del amor descarnado, ilusorio y abstracto. No me gusta.
 
Cuando éramos jóvenes, desde las clases de catecismo de la inefable señorita Arriola, nos insistían en hacer promesas, “mandas” las llamaban, y ofrecer algún tipo de penitencia durante estos cuarenta días. Nos ponían enfrente un catálogo de negatividades, desde no ir al cine, no escuchar la radio, no oír música, no comer dulces, no tomar “sodas”, no pelear ni rezongar y un etcétera largo y a veces retorcido...
 
El Papa Francisco ha mencionado formas distintas de “ayunar” que se orientan más bien a buscar cambios en la vida y la actitud hacia los demás, procurando vivir un amor encarnado y cotidiano: nos dice que nos alejemos de ser hirientes de palabra y actos, de descontentos y enojos, pesimismos y preocupaciones, quejas, amarguras y egoísmo y que nos llenemos de esperanza, capacidad de perdón y confianza, y que aprendamos  a escuchar y disfrutar las cosas sencillas de la vida.
 
Tales consejos que no son necesariamente religiosos, representan un programa de vida que cualquiera puede firmar. Resulta sensato su decir, no es piadoso y menos edulcorado. Apunta a un amor pendiente de los demás, de los que queremos sin duda, y de los que cruzan nuestros caminos en el diario existir. Para él, vivir el Evangelio, implica en lo profundo, ser personas de bien, respetuosos y tolerantes con los demás, activos y positivos, alegres y confiados en la vida y en Dios.
 
Si bien esa coincidencia temporal de ceniza y cursilería muestra una brecha cultural en la noción del amor, otro evento trágico subrayó la proclividad al desamor y la muerte vigente en el país vecino, para muchos el ejemplo a seguir. En una localidad de Florida un adolescente mató a sangre fría a 17 personas, entre sus condiscípulos y maestros. Así, sin más, sólo porque podía hacerlo, porque pretendía descargar su ira y su represión; y porque poseía, legalmente, un fusil semiautomático, capaz de matar en ráfagas, de asesinar con eficiencia...
 
Es un episodio que se repite regularmente: sólo en 2016 fueron más de 300 las ocasiones en que algún residente desquiciado mató al azar a varios ciudadanos. Esto es posible debido a que hay por allá una veta de violencia criminal alimentada por la producción y venta de armas, a la que no se le pone coto, precisamente para no menguar las ganancias de un grupo industrial poderoso, criminal e irresponsable apoyado por políticos y legisladores, por su presidente anaranjado y muchos funcionarios que eligen el camino de la muerte a cambio de muchos fajos de dólares…
 
 
Última actualización el Jueves 22 de Febrero de 2018 09:31
 

Hay que leer

Herman Bellinghausen
 
Ricardo Robles Oyarzun
 
 
Ricardo Robles Oyarzun

 

John Reed

 UN MENSAJE A LA JUVENTUD

Pablo González Casanova