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Entre dudas se mueve el caso Marisela Escobedo PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Jaime García Chávez   
Jueves 11 de Octubre de 2012 00:00

El constante reclamo social por esclarecer el crimen de la derechohumanista Marisela Escobedo, se movió, dejando tras de sí, un caudal de dudas. A pocas horas del crimen el 16 de diciembre de 2010, un grupo fundamentalmente de mujeres levantó la bandera del esclarecimiento de ese lamentable suceso en el que una víctima del crimen, la injusticia y la impunidad se convertía en victimada en condiciones que estremecieron al país mismo. Sin ese empuje, el caso hubiera pasado al archivo del olvido como tantos otros que no logran alcanzar notoriedad pública.

Hoy se ha presentado a José Enrique Jiménez Zavala, alias “El Wicked” (por alguna razón “El Tenebroso”, en castellano) autoincriminándose como autor material del feminicidio, que perpetró sin “embarrar a nadie”. Sus declaraciones mueven a escepticismo: cuando afirmó que las órdenes venían “de arriba” –¿“El Tarzán” de La Línea; Tantor, el paquidermo local de entonces; o la Jane, que más parecía a la calavera Catrina, o todo lo que usted pueda imaginar arriba de? Además está su afirmación de que dos organizaciones criminales –La Línea y Los Zetas– hayan “pactado” la ejecución, produce la interrogante de los por qué estas mafias se puedan sentir agraviadas por una madre que sólo pide justicia para su hija asesinada presuntamente por su yerno, señalado como miembro de esta última organización criminal. ¿Es que ya también para el crimen organizado los derechohumanistas son un blanco, lo que sonaría mínimamente raro?

El otro motivo ya es del dominio público: antes se nos dijo que el autor material era otro criminal apodado “El Payaso”, y si bien es cierto que las investigaciones pueden ir mutando con hallazgos y nuevas evidencias, también lo es que al presentar al nuevo indiciado se debe explicar la historia previa para que se genere confianza sobre los aparatos encargados de perseguir el delito. Hace un año para paliar el efecto que iba a producir el primer aniversario de la muerte impune, se recurrió a la noticia de “El Payaso”. Hoy aparece “El Tenebroso”, que dicho sea de paso, fue detenido muy orondo en su día de shopping por una unidad preventiva de la policía en el estacionamiento de un supermercado, lo que de suyo abre escepticismo sobre la calidad de las acciones de “inteligencia” a las que se refirió protagónicamente César Duarte; perdón por la tautología.

Si “El Wicked” finalmente resulta el autor material –no olvidamos que ha declarado públicamente que “todo el día vigiló” a su víctima, y para constatarlo debe haber grabaciones de veinticuatro horas en poder del gobierno para verificarlo–, subsiste la pregunta de la autoría intelectual y el establecimiento claro de los motivos del crimen, que es mucho más de la mitad del caso. Pero de esto no hay nada.

 

Por otra parte hay aspectos que tienen que ver con la fabulación hasta otros inexplicados y aún grotescos. Fabulación es que el recién presentado diga que nadie le pagó, que él era el que pagaba, que él era su mismo jefe, que tenía su minicartel como un ejemplo neoliberal del libre mercado de la droga. De los inexplicados está el por qué darle reputación de verdad a su autoincriminación de asesino solitario, cuando después reconoce que otro, al que le apodan “El Sabritas”, era del cual recibía órdenes, así se para otros “trabajos”. De lo inexplicado también habla el que se le haya puesto su pódium a “El Tenebroso” durante la conferencia de prensa convocada por Duarte para hablar de Dios y hasta aparecer en YouTube en el canal de “chopperriot69”, cuyo sitio es netamente fantasmal, lo que hace preguntarse quién lo alimenta y a qué intereses obedece.

La nota grotesca, como siempre, la ponen los del gobierno: Duarte apareciendo como el superman que todo lo resuelve, regateándole lugar a sus subalternos (en este caso al querido fiscal) y autoprivándose del carácter de última instancia administrativa que recomienda el buen oficio político. En el sketch ocupa un lugar José Luis Armendáriz, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), de ingrata memoria en el asunto, por aquello del juicio político a los jueces destituidos; y Javier Ramírez Benítez, presidente del Supremo Tribunal de Justicia, que canta ditirambos a Duarte, olvidándose que su función no es opinar, mucho menos hacer apología de otros poderes, sino representar a un poder que eventualmente está llamado a dictar ¡seeeeenteeeenciaaaas!

Este caso, como bien dice el periodista Valero Flores, puede convertirse en el emblemático, en materia de procuración de justicia, derechos humanos, policía y juzgadores. Y todavía más importante es la exigencia de la activista Lucha Castro pidiendo transparencia. Habría que tomarle la palabra a Duarte y presentarse en masa a ver el expediente y solicitar copias para todos los interesados.

Y del caudal de dudas hablan las encuestas de varios portales digitales, que al consultar a sus lectores arrojan de manera inequívoca que “El Tenebroso” no está alcanzando la credibilidad social. En Omnia la pregunta de su encuesta es: “¿Cree usted que el detenido presentado por la Fiscalía es el homicida de Marisela Escobedo?”. Los resultados son los siguientes: 

a) Sí, está idéntico al retrato hablado - 10%

b) No, dudo que lo sea - 55%

c) Es un tema muy manoseado - 35%

En Entre Líneas, con una pregunta técnicamente más ambigua, la encuesta se formula así: ¿Ya se hizo justicia con la detención del asesino de Marisela Escobedo?”.  El resultado se reflejó de este modo:

a) Sí, se cumplió lo esperado por la sociedad – 8.90 por ciento

b) No, hasta que caiga el asesino de Rubí - 91.10 por ciento

En Tiempo se realizó también el siguiente sondeo: “¿Crees que el "Wicked" sea el verdadero asesino de Marisela Escobedo?”. Las respuestas hasta el momento son:

a) No, es un "Chivo expiatorio - 59 por ciento

b) Sí, así lo dicen las investigaciones - 24 por ciento

c) Puede que sea un cómplice -17 por ciento

Por eso hasta el mismo Duarte tuvo que salir por segunda ocasión a decir, en gesto que me recordó al carnal Marcelo, pareja artística de Tin-tan, con la frase “no hay duda”. Para él, claro.

Moraleja: Los pódiums giratorios pueden ser buenos escenarios pero a la hora de la hora, no buenos informes. Ahí están los números. 

Última actualización el Jueves 11 de Octubre de 2012 21:22