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Más dudas que respuestas, en identificación de asesinadas en Juárez PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Patricia Mayorga/apro   
Miércoles 05 de Junio de 2013 13:00

Chihuahua--- Hoy fueron entregados a sus madres los restos de Brenda Berenice Castillo García, Marisela Ávila Hernández y Yanira Fraire Jáquez, un año y tres meses después de haber sido encontradas en el Valle de Juárez.

La identificación de los restos la logró el laboratorio BODE Technology, a donde la Fiscalía General del Estado envió 10 muestras genéticas. Se confirmó que nueve corresponden a mujeres, y en el otro no se logró obtener el perfil genético.
 
Además de los restos identificados, el laboratorio confirmó los resultados que la Fiscalía había obtenido en otros casos: Idaly Juache Laguna, Jésica Terrazas, Jéssica Leticia Peña García, María Guadalupe Pérez Montes, Lizbeth Avilés y Virginia Elizabeth Domínguez, respectivamente.
 
La polémica
 
Durante la difusión de los resultados, realizada hoy, las familias de Idaly y de María Guadalupe rechazaron de nuevo los dictámenes, y volvieron a pedir que sea un grupo de antropólogas argentinas el que realice las pruebas. Norma Laguna, mamá de Idaly, aseguró: “No estamos conformes con esos resultados. Nosotros pedimos que sean las antropólogas argentinas porque no confiamos en ellos”.
 
El personal de la Dirección de Servicios Periciales de la Fiscalía Zona Norte citó entre el sábado y hoy a las familias para explicarles que, de acuerdo con estudios de genetistas y de antropólogos los restos corresponden a las tres jóvenes, informó Cecilia Espinosa, abogada coadyuvante de las familias de tres víctimas. “Esa es una línea de investigación que no se agota con la entrega de los restos”, dijo.
 
Bertha Alicia Castillo García, madre de Brenda Berenice, permaneció tranquila. Apoyada por su esposo y hermana pidió explicación sobre la nula investigación del caso de su hija, quien fue vista en un canal de televisión en Estados Unidos desde 2009, año en que desapareció.
 
La Red Mesa de Mujeres estará pendiente hoy de que las autoridades cumplan todos los procedimientos para entregar los restos y de que se integre bien la carpeta de investigación, ahora por el delito de feminicidio.
 
Los cuerpos de las tres jóvenes identificadas hoy fueron encontrados el 28 de febrero del 2012 en el Arroyo del Navajo en el Valle de Juárez, Chihuahua.
 
Marisela Ávila Hernández desapareció el 18 de marzo de 2009, a los 22 años; Yanira Fraire Jáquez tenía 15 años y desapareció en junio de 2010, y Brenda Berenice también desapareció en 2009.
 
Los resultados oficiales
 
“El doctor Charles H. Brenner, consultor y experto en matemáticas forenses en California y creador del software DNA-VIEW, determinó que son correctos los resultados obtenidos por la Dirección de Servicios Periciales y Ciencias Forenses en el proceso de identificación de Idaly Juache Laguna, Jéssica Leticia Peña García y María Guadalupe Pérez Montes. Los restos óseos fueron encontrados en el Arroyo del Navajo en enero de 2012”, presume en un comunicado la Fiscalía General del Estado.
 
Informa además que especialistas en genética forense del laboratorio BODE Technology, ubicado en Lorton, Virginia  –el laboratorio no gubernamental más grande del mundo, que brinda servicios a diversos países y al sector de procuración de justicia en Estados Unidos– validaron los resultados obtenidos en el proceso de identificación y cotejo genético de otros restos óseos también localizados en el Arroyo del Navajo en enero del año pasado. Los resultados de BODE Technology fueron: 1. Idaly Juache Laguna (se confirma identidad); 2. María Guadalupe Pérez Montes (se confirma identidad); 3. Marisela Ávila Hernández (nuevo perfil genético detectado por laboratorio); 4. Yanira Fraire Jáquez  (nuevo perfil genético detectado por laboratorio); 5. Brenda Berenice Castillo (nuevo perfil genético detectado por laboratorio); 6. Jésica Terrazas Ortega (habían entregado restos y detectaron más); 7. Jéssica Leticia Peña García (confirmaron identidad); 8. Lizbeth Avilés García (se confirma su identidad); 9. Virginia Elizabeth Domínguez (se perdió en marzo de 2013 y se confirma identidad); 10. Un perfil genético que no arroja coincidencias con la base de datos de familiares que buscan personas desaparecidas.
 
De los seis rastreos efectuados por la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género en el Arroyo del Navajo, en el Valle de Juárez –iniciados el 24 de enero del 2012– han localizado 67 elementos óseos asociados en 26 grupos, aún en proceso de identificación genética.
 
“Los restos fueron encontrados en condiciones adversas por factores ambientales extremos que han impedido la obtención del perfil genético completo por factores como la degradación del ADN ante la exposición prolongada en la zona de localización o bien porque las mismas impurezas que acompañan a la muestra inhiben los procesos analíticos propios del área forense”, justifica la Fiscalía.
 
Además de los 10 perfiles mencionados, la fiscalía informó que han entregado otros cinco cuerpos, de los restos encontrados en Arroyo Navajo: Andrea Guerrero Venzo, Deysi Ramírez Muñoz, Beatriz Alejandra Hernández Trejo, Perla Ivonne Aguirre González y Jazmín Tailen Celis Murillo.
 
Nula investigación
 
Brenda Berenice Castillo García desapareció del centro de la ciudad de Chihuahua el 6 de enero de 2009, a los 17 años, cuando iba a buscar trabajo.
 
Anoche, Bertha, su madre, estaba tranquila pero indignada: “Van a entregar los restos de mi hija. Dicen que es 100% seguro que es ella. A ver, a ver mañana, a ver qué me dicen, qué me explican, no sé… Dijeron que la encontraron en el Valle de Juárez, tienen que explicarme qué pasó”, dijo con frases cortas la mujer que recorrió la ciudad, carreteras, poblados y oficinas durante más de cuatro años en busca de su hija, como le enseñó Marisela Escobedo Ortiz.
 
Apenas el 15 de enero pasado la Procuraduría General de la República (PGR) atrajo el caso de Brenda Berenice para buscarla en Estados Unidos, ya que fue vista por televisión en el programa José Luis sin censura, en Los Ángeles, y el peritaje del video resultó positivo.
 
Brenda Berenice fue vista en la audiencia de ese talk show por una prima, en el episodio “Historias calientes de hotel”, grabado en Los Ángeles desde 2009, meses después de que la joven desapareciera del centro de la ciudad.
 
El contenido del programa era sobre infidelidades grabadas, y para la familia resultaba extraño que Brenda Berenice hubiera pasado a Estados Unidos cuando aún tenía 17 años y no tenía visa láser.
 
Cuando la prima la identificó, Bertha García emprendió otra lucha: apoyada por una organización, logró que las autoridades mexicanas solicitaran el video a las estadunidenses. Cuando lo obtuvo, lo llevó ante la Fevimtra, que a su vez lo entregó a la SIEDO y, de manera paralela, la Fiscalía General del Estado lo anexó a sus indagatorias.
 
Pasaron casi tres años para que la PGR confirmara que la joven del video era Berenice, madre de un pequeño que ahora tiene cinco años.
 
Bertha lideró la caminata que realizó durante una semana un grupo de madres y padres de familia en busca de sus hijos, desde Juárez hasta la capital del estado.
 
Durante la caminata exigieron al gobernador César Duarte Jáquez que agilizara las indagatorias sobre los feminicidios de los últimos cuatro años y la entrega de los restos óseos que están bajo resguardo en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo).
 
Justo durante la caminata, el 16 de enero, llegó un grupo de 20 investigadores a Juárez, entre ellos cuatro agentes del Ministerio Público federal para dar seguimiento a la indagatoria sobre la desaparición de la joven.
 
Los agentes federales enviaron en marzo las pruebas genéticas a Estados Unidos, sin saber que ahí iban los restos de Brenda.
 
El fiscal Ernesto Jáuregui dijo en esa ocasión que en ese caso se configuraba el delito de trata de personas, ya que la joven había sido secuestrada cuando era menor de edad y metida a Estados Unidos sin un documento oficial.
 
La triste escuela
 
Bertha Alicia García es una mujer de estatura mediana, tez morena, firme y fuerte de carácter. Ella recorrió kilómetros al lado de Marisela Escobedo Ortiz, cuando buscaban a la hija de ésta, Rubí Marisol Frayre Escobedo.
 
Se convirtió en confidente de Marisela. “Ella me decía: ‘Más que mi amiga, ya eres mi hermana. Ella nos enseñó esto, a caminar”.
 
Dijo que Marisela pensaba que las mamás de jóvenes desaparecidas siempre deberían estar juntas, trabajar sin depender de las organizaciones.
 
“Decía que no permitiéramos que las autoridades nos compren nada, porque un hijo nunca se compra. Ella era muy especial y de repente, a la hora que fuera, decidía hacer una marcha, yo la acompañaba. A veces sabía que había mucho peligro”, confesó durante la caminata de enero.
 
Recuerda que Brenda Berenice salió el 6 de enero de 2009 a buscar trabajo al centro. “Ella y yo siempre andábamos juntas, era muy apegada a mí. Ese día no pude ir con ella porque no teníamos dinero para la ruta de las dos”.
 
Bertha está decidida a encontrar explicaciones, porque su hija fue encontrada en el Valle de Juárez, cuando nunca la buscaron en Estados Unidos. ¿Cuándo regresó a Juárez?, ¿cómo le comprobarán que es su hija?, ¿qué sucedió con las indagatorias de la PGR?
 
Bertha sabe que hoy inicia otra búsqueda: investigar lo que sucedió con su hija y lograr justicia.
 
“Si en su momento hubieran hecho caso, tal vez mi hija estaría con nosotros. La vieron en El Paso y después en Nuevo México con dos hombres. Las autoridades nunca la buscaron. Yo quise pasar de mojada pero no me dejó mi familia porque mis otros hijos me necesitan. No hemos tenido dinero para la visa”, comentó Bertha.
 
Bertha tiene otros dos hijos, de nueve y siete años. Su esposo siempre la ha apoyado, es un hombre dedicado a la construcción y a la mecánica.