Ronco: ¡Hay que ser gentes, carajo! PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Francisco Xavier Ortiz   
Miércoles 06 de Enero de 2010 11:54
Tal vez una de las cosas más significativas del legado que nos deja nuestro querido Ronco es mirarnos en el rostro de los demás, y desde ahí mirar la realidad para tratar de entenderla y asumirla con humildad, con profundidad, con entereza y compromiso. Y no es que haya descubierto el hilo negro, desde luego. Pero lo destacado de esa circunstancia es que él la vivió, la encarnó diríamos, consecuentemente, sin reservas. Y eso no es nada fácil, mientras no haya un convencimiento, una convicción y amor profundo por los otros, especialmente de los más desfavorecidos, de los indios, en su caso. Y si repasamos la película de nuestros días con él, siempre encontramos su inclinación por los demás, antes que él: sus gestos, sus diálogos, sus inquietudes, sus rezos, su trabajo, sus escritos, su arte, su canto, en fin, su forma de ser era una continua preocupación por hacer de las relaciones entre todos más justas, más fraternas, más felices. ¡Hay que ser gentes, carajo!, exclamaba seguidamente. Y creo que si este montón de gente que ahora estuvimos en su despedida nos comprometemos a ser más gentes, con todo lo que Ronco asumía serlo, las cosas mejorarán. Él las mejoró entre nosotros, y no podemos negar que ha valido la pena.