| Desesperanza |
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| Escrito por Alfredo Espinosa |
| Lunes 08 de Febrero de 2010 08:36 |
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Dieciséis muertos más en Juárez. ¿Alguien lleva las cuentas de la estadística roja? La muerte, la obscena presencia de la muerte, otra vez entre nosotros. En Creel, en el Río Rosas, en los centros de rehabilitación, en las calles, en las casas, en los antros. En las ciudades, en los pueblos, la muerte. ¿Desde cuándo se convirtió Chihuahua en la nueva residencia del diablo? Las ráfagas de las armas interrumpieron la fiesta de los muchachos. Celebrar un cumpleaños en Juárez se ha convertido en un asunto de alto riesgo. Los halcones informaron que el rondín de los militares –imponentes en sus camiones verde olivo, al frente un lanza granadas, lleno de soldados armados con R15 - recorría la zona de negocios. Simple ornamento de la fuerza. Los policías entretenidos en lo suyo, extorsionando gente. El convoy de sicarios podía transitar en calma. Entraron encapuchados. El sonido escandaloso de las armas. Gritos, miedo, confusión, entre los casquillos de distintos calibres percutidos. Las paredes agujeradas, los cuerpos destrozados, la sangre corriendo en los pasillos y haciendo charcos. El dolor, la muerte, el luto, el llanto, la indignación. Un funcionario, cuyo nombre no interesa recordar, director de seguridad pública de Juárez, ese día, anuncia su precandidatura a la alcaldía. En México y en Chihuahua, los diputados guardan un minuto de silencio. El gobernador jura –otra vez en vano- que esta masacre no quedará impune. Una procuradora que nunca ha proveído justicia, arrinconada, sin que ya nadie escuche lo que tuviera que decir. Calderón, desde Japón, después de sugerir que la tragedia en Juárez fue resultado de pugnas entre pandillas, promete revisar –por enésima vez - los operativos contra “el crimen organizado”. El desfile de las simulaciones. Casi vomito. Es evidente que no pueden, pero tampoco renuncian. El caldo de cultivo para que esto sucediera ha sido efectivo. Estallidos en la desesperanza. El descuido al campo, la rotura del cuerpo familiar descuartizado por la búsqueda de la sobrevivencia, el fracaso de las políticas públicas, las pobres opciones de empleo y educativas, la riqueza de México en pocas manos, Slim y El Chapo en la lista de Forbes, los políticos, corruptos, ineficientes, lucrando con la impunidad; los sicarios disfrutando la adrenalina, las drogas y la eficacia de sus trabajos feroces. Escribo esto y pasan ambulancias ululando sus sirenas. Más tarde nos informaran de otros sucesos que lamentaremos. Celebro que no vengan por mí. Aún. |




