Saldos del 4 de Julio PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Ernesto Camou Healy   
Viernes 16 de Julio de 2010 20:20

Diez días después de las elecciones en una docena de entidades, poco a poco se va calmando el escenario, se hacen recuentos de los triunfos y, con pretendida elegancia, se curan las heridas los perdedores. Falta ver qué sucede en Hidalgo, donde Xóchitl Gálvez está dispuesta a pelear con más contundencia una derrota que, dice, se construyó desde el gobierno al grado de que no participó en una contienda justa. Seguramente tiene razón, Hidalgo es estado de caciques mañosos y sin pudor; probablemente sus recursos no serán escuchados…

Pero siguen llamando la atención las alianzas entre PAN y PRD. Demostraron que pueden detener un carro que parecía ir sin freno y sin obstáculos. También probaron, contra todo pronóstico, que podían platicar, negociar y acordar caminar juntos, a pesar de tanta historia en contra.

Eso resulta esperanzador: en muchas democracias, sobre todo las europeas, es frecuente que partidos contrarios se alíen para gobernar. Y no pasa nada. De alguna manera el intento, en México, es novedoso y apunta a una cierta madurez en el sentido de que, ante la debacle en que se encuentra el país, hay que enfrentarla dejando de lado las diferencias y poniendo como objetivo lo esencial.

Ya se empezó a considerar que tiene mucha miga seguir juntos al menos hasta las elecciones para gobernador el año siguiente. Se trata de buscar una victoria que sería simbólica y propicia: derrotar en el Estado de México al PRI encabezado por su caudillo Peña Nieto, el puntero del tricolor para la presidencial dentro de dos años. No es una lid fácil: el gobernador encopetado tiene el apoyo del grupo Atlacomulco, una de las camarillas políticas más antiguas y poderosas del país.

Si le bajan los bonos al mandatario de Toluca, subirán los de Manlio Fabio Beltrones, a quien muchos consideran una esperanza en la lucha contra el crimen organizado, dada su fama de hombre duro y decidido. Eso haría de la contienda por la grande un espectáculo formidable…

Y eso puede tornar razonable, a pesar de muchísimas trabas, la posibilidad de una candidatura presidencial común entre quienes configuraron las alianzas recientes. Suena insólito, sería un matrimonio arreglado y de conveniencia, pero no necesariamente estaría condenado al fracaso, aunque sí deberían ponerse todo tipo de candados para evitar el divorcio.

Es curioso, y suena paradójico, pero si se lograra sería muy probablemente el primer paso serio para consolidar una transición que aún nos resulta esquiva. Pero eso supone que se pueda ir en común dentro de un año, contra el baluarte del priismo mexiquense, y vencer.

Para a continuación tratar de construir una mega alianza alrededor de una candidatura más o menos aceptable para las fuerzas, a veces tan extremas, que la constituirían. Debería ser un candidato que dé cierta confianza a las partes, y despierte simpatías entre los mexicanos. No hay muchos. Se debe tomar en cuenta a López Obrador, que es el personaje de oposición que tiene mayor cobertura y organización a nivel nacional.

Pero difícilmente AMLO podría ser el candidato de unidad, resulta ser un polarizador, más que un aglutinador. Deberían ser personajes moderados y con reconocimiento, fuera de su partido. En el equipo de gobierno actual nadie parece adecuado, y tendría el estigma de ser calderonista. Probablemente Santiago Creel podría construir una candidatura así; me parece que sería más viable, y aceptable para la izquierda, el senador Javier Corral, chihuahuense y con frecuencia crítico de ciertos extremismos de su partido. Ha participado en luchas, contra la ley Televisa, por ejemplo, que le conceden prestigio y reconocimiento.

En el lado de la izquierda, se debe tomar en cuenta a Andrés Manuel, y procurar contar con su venia: si se lograra un apoyo moral a tal alianza, que sería en esta coyuntura de emergencia nacional, se garantizaría, casi, el éxito. Pero no podría ser al abanderado. El candidato lógico parecería Marcelo Ebrard, pero no se debería rechazar a alguien como Alejandro Encinas, que ha demostrado consistencia y firmeza.

Terminaron los procesos estatales y, no hay duda, empezó la pelea por la grande…

 

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