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Corrupción: ¿dónde empieza? PDF Imprimir Correo electrónico
Lilia Cisneros
Escrito por Lilia Cisneros   
Domingo 24 de Mayo de 2009 21:55

El estigma del mexicano flojo dormido bajo el sombrero, ha sido superado con creces por el de nuestra supuesta condición general como pueblo corrupto. Ante el desgaste del modelo del “mordelón” de tránsito y la indiferencia de las audiencias hartas de sensacionalismo, cuyo verdadero fin es aumentar el rating mediante el señalamiento a legisladores, funcionarios pillados por la cámara escondida, amoríos de políticos con gente del espectáculo; hoy la propaganda se ensaña contra la mujer clasemediera, que “solo tiene 100 pesos” para ofrecer a quien debiera escribirle –si acaso sabe hacerlo- su infracción.

 Sin negar la realidad de este fenómeno multicausal, lo cierto es que, los verdaderos generadores de la corrupción, caminan impunes por las calles, cobran cada quincena un cheque por una responsabilidad no cumplida, reciben y reparten cuotas extraoficiales, defraudan, engañan, se burlan y destruyen sin el menor sentimiento de culpa. ¿Quién es más corrupto, el empresario que le ofreció comprar un inmueble y le pagó con cheques sin fondos o el MP mandando su denuncia al no ejercicio, por razones de amistad, flojera o “lana”? ¿Qué acciones realiza la Secretaria del Trabajo en contra de supuestos trabajadores, perfectamente identificados en las juntas laborales, que viven de entrar a una empresa, asistir por breve tiempo y demandar a quien les dio empleo? ¿No fueron las grandes transnacionales, con sus sistemas de espionaje científico las que enseñan a sus empleados y los hijos de éstos el negocio de la piratería?

La corrupción se fomenta con programas de “estimulo” a los cuerpos de seguridad que más delincuentes presenten ¿Le suena familiar, eso de la siembra de: droga, algún producto supuestamente robado o propaganda terrorista implicando a su hijo adolescente? ¿Puede un padre resistirse a la oferta de evitarle al injustamente indiciado un tiempo de cárcel, mediante el pago extraoficial de un trámite en la mesa investigadora para “congelarlo mientras prescribe”? ¿Existe algún procedimiento en las contralorías de asuntos internos que de verdad copte a estos generadores de corrupción o impunidad? Y por si eso fuera poco, ¿quien castiga a contralores que sin sustento acusan a enemigos políticos, hostigan al exitoso por aquello de la envidia o actúan por consigna?

La semana pasada varios medios dieron cuenta del costo para la nación, por la venta de gasolina robada. Los litros ordeñados en los ductos de PEMEX, son un negocio de miles de millones de dólares y ante la denuncia –en el plano del escándalo- del hecho, seguramente habrá algunos choferes de pipas detenidos y uno que otro líder disidente será implicado con o sin motivo; pero poco sabremos de los compradores. De verdad con todo y los sistemas de inteligencia para combatir el crimen organizado ¿no es posible encontrar a los beneficiarios de un negocio equivalente a casi nueve veces lo presupuestado para el Programa de Primer Empleo, o al 20 por ciento del costo total calculado para la nueva refinería? La extracción de hidrocarburos significa para PEMEX pérdidas anuales por más de 2 mil millones de dólares ¿Será que ante la resistencia de convertir este recurso en una empresa privada, quienes a ello se comprometieron están cubriendo la cuota pactada por la vía de “no veo ni me doy cuenta”?

Para la supuesta transparencia de PEMEX, se crearon las franquicias, hay programas de revisión en PROFECO, el sistema tributario estableció condiciones muy controladas para beneficiar a los usuarios con la deducibilidad; pero en la realidad, le siguen vendiendo litros de menos,  y no son un secreto las prácticas corruptas que involucran desde el despachador, hasta los distribuidores no solo de los hidrocarburos sino de las bombas expendedoras y por supuesto -además de la gasolina, y diesel-  van en el negocio sucio aceites, aditivos y todo lo necesario para que su vehículo camine. Hoy no son los políticos los dueños de gasolineras, sino grupos empresariales beneficiarios de franquicias. Si un iluso ciudadano quiere ser independiente, se verá forzado a cerrar por clausura o de plano dedicarse a otra cosa. Los niveles de “mermas” solo son aceptables si se es parte de un grupo. Como empresario honesto no puede lidiar con “el entre” obligado para comprar bombas “arregladas”, darle su corta al inspector, cumplir con la cuota sindical y deshacerse del trabajador ingenuo que se niega a  evitar la entrega de facturas a cambio de quedarse con 300 pesos diarios promedio, por lo que no marca en la bomba. ¿Eso no marcado es el combustible clandestino? ¿También lo compran en el extranjero? ¿Así educan a sus hijos, estos empresarios y sus obreros? Como seguramente esto es cierto tal vez los primeros lo justifican explicando a los jóvenes del futuro que “todos lo hacen” y los segundos, se sentirán menos malos porque “son pobres” Al final del día y sin haber resuelto lo de la gallina y el huevo la gente decente –que parece estar en grave riesgo de extinción- es la mayor víctima de tales perversos.

 

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