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Los güeros que vencieron el miedo PDF Imprimir Correo electrónico
Víctor Quintana Silveira
Martes 26 de Mayo de 2009 20:16


Se vinieron en caravana de 60 vehículos a Chihuahua el lunes 4. Medio millar de güeros y güeras, la mayoría jóvenes de buen ver. Muchos niños, pues siguen la consigna bíblica del “creced y multiplicaos”. Hablan inglés sureño entre ellos, pero sus pancartas gritan en perfecto español: “No más secuestros”, “Rescaten a Eric LeBaron”. Todos llevan jeans y camiseta o camisa blanca. Cartulinas con fotos del muchacho cowboy, secuestrado el sábado 2 llenan el Palacio de Gobierno.


Les dicen Los lebarones. Hace 50 años se rebelaron contra la comunidad mormona del no-roeste de Chihuahua. No les aceptaban ni su sacerdocio ni a su profeta. Sin tierras, se salieron de las colonias, fundaron la propia en el municipio de Galeana. Se han multiplicado hasta llegar casi a 4 mil, más de la mitad de los habitantes del municipio, único, por cierto que gobierna el PRD en Chihuahua. Ahí han extendido sus cultivos, sus nogaleras, sus ranchos ganaderos. No lo hacen con dinero de Salt Lake City, donde son proscritos. Lo hacen a la mexicana, con remesas. Con el trabajo de sus muchos hijos que son constructores, carpinteros, sheetrockeros por todo Estados Unidos, para financiar su actividad agropecuaria.  

A los funcionarios del gobierno del estado les hablan como los pueblos que se rebelaban en el porfiriato: “Venimos como mexicanos que somos a manifestarnos con respeto, pero con mucha energía para exigirles que cumplan su deber y rescaten con libertad a nuestro hermano Erick LeBarón”.  

Su hermano Julián afirma: “Como dijo Emiliano Zapata, es mejor morir de pie que vivir de rodillas. El temor y el miedo son pasiones sólo de los esclavos y nosotros somos libres, moriremos siendo esclavos únicamente de nuestras convicciones”. El zapatista rubio comenta luego que las lecturas de Emiliano han sido una guía para su vida.

Acapara la atención de todos el discurso de valentía comunitaria: “Los secuestradores de Erick piden a sus padres un millón de dólares de rescate. Pero en comunidad hemos decidido no darles un solo centavo a los delincuentes. Hacerlo es hacerse un poco cómplices de ellos, seguir consintiendo que nos sigan secuestrando y matando. Por eso nos venimos, conscientes de que ponemos en riesgo la vida de Erick, para gritar que no vamos a pagar, para exigirle al gobierno que cumpla con su obligación y rescate a nuestro hermano”.  

Cuando en esas circunstancias todo el mundo opta por el silencio, ellos optan por la voz. Cuando predomina el refugio en lo individual, o en lo familiar, ellos refuerzan su comunidad, así tengan que traer a la mitad del otro lado del Bravo. Cuando todos se doblan a las exigencias del crimen organizado, ellos se yerguen con valentía para espetarle un “no” categórico a los delincuentes que han hecho de esta región de Chihuaha tierra arrasada, dominio del terror.  

Se instalan en plantón frente al Palacio de Gobierno. Plantón que de pronto parece más la hora de recreo de una high school del suroeste estadunidense. Desbloquean la calle sólo cuando el gobernador los recibe y le dicen con claridad: “Sabemos que tienen la información sobre los delincuentes, ustedes saben cómo rescatar a Erick”. Sólo entonces empieza el diálogo para buscar salidas a la situación.  

Del Congreso sacan un punto de acuerdo por unanimidad en apoyo a sus demandas: una estrategia clara y efectiva contra los secuestros; el rescate con vida de Erick y la protección a la comunidad, ante las represalias de los sicarios. Paran en seco cualquier intento de manipulación y protagonismo de los políticos A la PGR le exigen acciones contundentes. Reflexionan y deciden en comunidad. Luego de dos días declaran, dan una tregua al gobierno, se devuelven a su tierra, distante 300 kilómetros de la capital del estado, y afirman que volverán si no ven acciones efectivas para rescatar a su hermano.

El sábado 9 el joven Erick es dejado en libertad por los secuestradores. Luego de marchar cuatro horas a pie por la sierra llega agotado, pero ileso a un pueblo de donde su familia lo recoge. La comunidad celebra su triunfo. Dice Benjie, su hermano y líder del movimiento: “Fue un triunfo de las oraciones de todos, de la presión de la comunidad, de que hicimos que el gobierno del estado se aplicara y de la actitud valerosa de mi hermano con los secuestradores”.

Perla del México pluricultural y pluriétnico para todas y para todos. Ejemplo de lucha comunitaria a multiplicar por todos los rumbos. Cuando desde Los Pinos se imponen los tapabocas, se proscriben las reuniones masivas, se prescriben las distancias, Los lebarones abren su boca, se reúnen, se acercan. Cuando los “asustadores profesionales”, que dice Galeano buscaban callarlos e inmovilizarlos desde el gobierno o desde el crimen organizado, esta comunidad nos muestra hablando en inglés y pensando en Zapata cómo el miedo se derrota. 

Última actualización el Martes 26 de Mayo de 2009 20:23
 

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