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La cara del gobierno de Duarte, baleada PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Oserí   
Viernes 17 de Diciembre de 2010 09:17

 Alejandro Salmón, editor del sitio ahoramismo, nos comparte su punto de vista frente al cobarde asesinato de la señora Marisela Escobedo, una infeliz madre que valientemente y ante la indolencia de los gobernantes --y ante la indiferencia ciudadana-- exigía justicia por el homicidio de su hija Rubí, acaecido dos años atrás. Oserí hace suyas las palabras de Alejandro, que al calce muestran, diáfanas, la tragedia que día tras día vivimos los chihuahuenses frente a un gobierno inepto e hipócrita.

La verdadera cara de la justicia en Chihuahua no son los discursos balandrones del gobierno de César Duarte, ni las “penas más severas” que aprueban sin chistar los diputados de todos los partidos, incluidos los de “oposición”, no. La cara de la justicia, la de verdad, la auténtica, es el rostro destrozado de Marisela Escobedo. El rostro de una madre  hecho trizas por un disparo de arma de fuego. La faz de una pobre mujer que lo único que pedía era que el indescriptible homicida de su hija fuera capturado y enviado a prisión.
 
Lo que queda de la ya de por sí escasa credibilidad en las instituciones de justicia del país y, en particular, las del estado de Chihuahua, yace tendida en las baldosas de la Plaza Hidalgo, frente a las puertas del Palacio donde despacha el gobernador que quiere ser recordado como el que “puso orden”, según lo dijo en su toma de protesta.
 
Ahí quedó el cuerpo de Marisela Escobedo, tendido, sin vida, con el rostro destrozado por el disparo que le hizo un cínico homicida que no tuvo empacho en pasar por enfrente del Palacio de Gobierno, detonar su arma e irse tan campante sin que nadie le detuviera.
 
Antes, unas cuantas horas antes, el señor gobernador, el señor presidente del Supremo Tribunal de Justicia, los señores y señoras diputadas de todos los partidos, presentaban un paquete de  reformas al Sistema de Justicia Penal que envidiaría el mismísimo Tomás de Torquemada.
 
Lo que pretenden los poderes establecidos del estado, entre otras actitudes inquisitoriales, es penalizar a los padres de los adolescentes infractores. Así como se lee: meter a la cárcel a mujeres que, como Marisela Escobedo, dejaron de ser la “mamita” tradicional porque tuvieron que salir a la calle a ganarse el pan y la leche. Doble penalidad, además de haber nacido pobres. Como si la prevención del delito fuera obligación y facultad de los paterfamilias y no del Estado Mexicano.
 
Si se va a penalizar el incumplimiento de cuidados, entonces empiecen por los jueces que dejaron libre al homicida de Rubí Marisol Freyre; luego, al Agente del Ministerio Público que no hizo bien su trabajo y permitió su liberación; después a los policías que cuidaban a Marisela. Ninguno de ellos cubrió su encargo.
 
Estamos a menos de un mes de que el gobernador Duarte cumpla el plazo de 100 días que él mismo se puso para ofrecer resultados. Está él a muy buen tiempo de hacer un alto en el camino y revisar si la ruta inquisidora, si el discurso de derecha ramplona es lo que realmente necesita su gobierno, y el estado que gobierna.
 
No puede clamar por “endurecimiento de penas contra los delincuentes” si enfrente de sus oficinas asesinan a una mujer cuyas armas más peligrosas eran unas mantas maltrechas, las fotografías del abominable homicida de su hija, y la razón jurídica que le asistía.
 
Alto, señor gobernador: el camino que ha tomado no es el que necesita la sociedad chihuahuense. Estamos en lo dicho: escribir en los códigos penales sentencias eternas no sirve de nada si los jueces ineptos que dejan salir a los homicidas siguen en sus cargos; construir cárceles a prueba de todo sirve para maldita cosa si las policías son incapaces de proteger a ciudadan@s en pleno ejercicio de sus derechos.
 
Señor gobernador: de aquí en adelante, la cara de su gobierno es la de Marisela Escobedo. Pero no la que le vio usted en el Paraninfo de la Universidad, no. La cara que vamos a recordar en sus primeros 100 días es la que quedó estampada en el piso de la Plaza Hidalgo.
Última actualización el Domingo 19 de Diciembre de 2010 13:58