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¿Por qué huyó a EU la familia de Marisela? PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Ricardo Alemán   
Miércoles 29 de Diciembre de 2010 00:00

El gobierno de César Duarte parece no aprender, no entender, o de plano se confirma como un régimen de cínicos.

Con toda razón, muchas voces han cuestionado severamente la política migratoria desplegada en la frontera sur, que contrasta con los reclamos del gobierno mexicano por el trato grosero y discriminatorio a los mexicanos que cruzan el Río Bravo.
Más aún, en semanas y días recientes la preocupación es mayor, debido a la creciente violencia desplegada contra los migrantes centroamericanos que son vejados, extorsionados, robados, secuestrados y asesinados por bandas del crimen organizado, durante su paso por México en busca del “sueño americano”. Y todo ello a causa de una deficiente política migratoria —de manera especial en la frontera sur—, que en realidad ha estimulado una mafia paralela que igual extorsiona, chantajea, levanta, al tiempo que genera nuevos ricos producto de la corrupción.

Lo curioso del caso es que, al tiempo que —con toda razón— muchos mexicanos cuestionan severamente la ausencia de una efectiva política migratoria y políticas públicas para atender el creciente problema de la migración en el sur del país, familias completas de mexicanos deben huir literalmente del país, en busca de seguridad, porque el gobierno mexicano tampoco es capaz de brindar seguridad a sus ciudadanos.

Y es el caso de la familia de Marisela Escobedo —la madre que fue acribillada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, luego de que su hija fue asesinada y el criminal exonerado por jueces corruptos—, cuyos integrantes debieron huir a Estados Unidos ante las crecientes amenazas de muerte que han recibido desde que Marisela Escobedo fue asesinada.

Lo más kafkiano del asunto —y por ello más ofensivo— es que, en descargo de la responsabilidad del gobierno de Chihuahua por la huida de los familiares de Marisela Escobedo, la secretaria de gobierno, Graciela Ortiz González, aseguró que la autoridad “le brindó a la familia toda la seguridad que requería”. Aún así, la familia se fue. ¿Qué significa la declaración de Graciela Ortiz? ¿Cómo entender una declaración de esa naturaleza?

Lo cierto es que el gobierno de César Duarte parece no aprender, no entender, o de plano se confirma como un gobierno de cínicos. ¿Por qué? Porque nadie en su sano juicio puede confiar en el gobierno de Chihuahua —y menos pueden confiar los familiares de Marisela Escobedo—, si ese gobierno nada hizo por encontrar al asesino de Marisol —la hija de Marisela—, si ese gobierno nada hizo por sancionar a los jueces corruptos que dejaron en libertad al criminal de Marisol —una vez que Marisela prácticamente hizo el papel de investigadora y agente del Ministerio Público—,y si ese gobierno nada hizo por proteger a Marisela Escobedo, por impedir su muerte a manos de sicarios del crimen organizado.

¿Cómo pretende la señora Graciela Ortiz González que los hijos y demás parientes de Marisela Escobedo confíen en el gobierno de Chihuahua, después del drama que les arrebató a Marisol y a Marisela; que les arrebató la seguridad y los marcó de por vida? ¿Dónde tienen la cabeza los funcionarios del gobierno de Duarte como para hacer esa declaración? Está claro que nadie reclama lo imposible; un poco de talento para medio aparentar eficacia. Pero tampoco es tolerable que la sociedad pretenda ser burlada a cada paso, a cada declaración.

Y es que no se requiere ser adivino para entender que los familiares de Marisela Escobedo huyeron a Estados Unidos, no porque rechazaran la seguridad que les ofreció el gobierno, no por ingratos que desprecian al hombre bueno que gobierna Chihuahua… No, se fueron porque antes y durante la gestión de Duarte, el de Chihuahua es un gobierno fallido; porque en esa entidad reina la ingobernabilidad y porque los que mandan son los criminales. Lo demás, no es más que cinismo.

Y lo peor que nos podía pasar, dijo un prócer del partido de Duarte, “es convertirnos en un país de cínicos”. Y todo indica que estamos cerca. Al tiempo.