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Retiran placa alusiva a Marisela, pero dejan la de Patricio PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Lourdes Sierra   
Viernes 11 de Marzo de 2011 08:49

 “Bajo el argumento de que dañaba el patrimonio cultural de los chihuahuenses, se retiró la placa póstuma en honor a Marisela Escobedo y su hija Rubí que, días atrás, organizaciones no gubernamentales habían colocado en el Palacio de Gobierno. La decisión más que ayudar a la concordia, a la paz y a la buena relación entre ciudadanos y gobierno, la lastima”, recriminó en la tribuna del Congreso del Estado, la panista Inés Aurora Martínez Bernal.

Así, en un acto que sorprendió hasta a los reporteros que se preparaban a culminar una jornada legislativa de exhortos y propuestas pasadas las 2 de la tarde, la panista elevó el nivel del debate que puso al descubierto habilidades oratorias y capacidades de respuestas para sortear una situación que, a decir, de la propia panista, resulta triste en un momento tan delicado y en el marco del aún festejo del Día Internacional de la Mujer.

 

La panista no paró y continuó ante las miradas de los diputados del Partido de Nueva Alianza (PANAL), del PT y Verde Ecologista, que en su estrategia legislativa en este tipo de disputas decidieron mantenerse al margen y no tomar partido.

 

“Están limitando el derecho de los ciudadanos a manifestarse…a manifestar su descontento, agravio…y expresar su dolor. No puede ser la autoridad tan insensible y aplicar a rajatabla reglamentos y leyes sólo cuando así conviene. La placa no ofende, está hecha con respeto y tiene la finalidad de no olvidar un acto tan lamentable como el que ahí ocurrió”, aseveró.

 

En el 2001, un 17 de enero, el ex gobernador Patricio Martínez sufrió un atentado. “Ahora una placa conmemora el hecho. ¿Ahí sí no se lastima el patrimonio cultural de los chihuahuenses? ¿Por qué debemos recordar un hecho y otro no dejar huella de lo que sucedió?”, cuestionó al finalizar la protesta y posicionamiento del grupo parlamentario del blanquiazul.

 

La respuesta no se hizo esperar. Liz Aguilera inmediatamente solicitó el permiso para responder en la tribuna y, tratando de ser convincente, reviró: “Por parte de las autoridades nunca ha habido cerrazón en atender las demandas de y peticiones de las mujeres. No hay que olvidar que es un edificio histórico y que las edificaciones están protegidas por el INAH…no hay cerrazón para darle cabida a las mujeres y a otras agrupaciones que tengan que ver con defender la justicia. Nos solidarizamos con las causas y le apostamos al patrimonio histórico”.

 

En una posición mesurada y conciliatoria, Héctor Barraza, perredista, al manifestar su indignación por el acto, propuso hacer un llamado al gobernador César Duarte Jáquezpara que se restituya la placa, para lo cual pidió la integración de una comisión, y sin descuidar el patrimonio histórico.

“El gobernador de Chihuahua es un hombre comprometido, pero es su gente cercana la que se equivoca. Solamente respetando el dolor y la libertad de expresión de los chihuahuenses se puede contribuir a un diálogo verdadero”, consideró.

 

Ante la oposición panista y perredista, el priísta Ricardo Bone estimó que “el retirar la placa, o el poner una placa y veladoras no van a solucionar el problema que vivimos y es a donde debemos voltear. Hacer las acciones mencionadas “parecen ser más posiciones políticas que sólo el quererse expresar”.

 

No terminaba de hablar el priísta, cuando desde las últimas curules Alejandro Pérez Cuellar solicitó arribar a la máxima tribuna del Congreso del Estado, para aumentar la intensidad del debate a la par de los “flashazos” de las cámaras de los pocos reporteros.

 

“Hace más de dos meses que ocurrió el asesinato –de Marisela Escobar- y no hay respuesta. La cultura de la legalidad comienza con el respeto a las personas…no sepuede ser implacable de que se respete la ley y ser tan consciente de no permitir una placa que es la expresión de los ciudadanos”, dijo.

 

Apenas bajó el juarense del estrado, cuando la priísta Guadalupe Rodríguez ya estaba en posición física y verbal para externar lo contrario a la tónica manifestada por sus compañeros de partido.

 

“Es triste que nos estemos desgastando si se debe quitar una placa o no; tenemos que dejar de plantearnos esto entre nosotros…me da tristeza; me sumo a la posición de que la placa debe estar en un lugar donde nos recuerde a todos lo que pasó. Pero aquí debe haber una alianza entre sociedad y gobierno; si no hacemos esa alianza el crimen organizado nos seguirá ganando”, recriminó.

 

El tono del debate que había bajado a conciliador nuevamente subió de tono con la aguerrida participación del coordinador de la fracción del PAN, Héctor Ortiz quien increpó el comentario de Ricardo Bon atribuyendo que no es asunto de “politiquería” el hecho de que las organizaciones de mujeres quisieran recordar el acontecimiento con una placa, se quiere que “no se olvide lo que ocurrió” como se ha olvidado lo que sucedió con el C4.

 

“La vida de las personas valen mucho; debemos buscar soluciones concretas y no violentar los derechos. Apoyamos al gobierno, pero que los asesores del gobernador no le ayuden de esta manera”, recomendó.

 

Los priístas no esperaron, y de la bancada salió a la defensiva Alejandro Dominguezquien comentó que entonces habría que “pedirle a los ciudadanos que se coloquen más de 30 mil placas para ponerlas en el Palacio Nacional” porque es el resultado de la guerra de la lucha en contra del crimen organizado.

 

A lo que Héctor Ortiz no reparó, al contrario dijo que no había ningún problema por aceptar.

 

“Pero lo que debe mantener ocupados a los legisladores es lo que sucede en Chihuahua, porque aquí la placa de Patricio es hasta un punto turístico. Hay muchos casos en donde el gobierno ha hecho bien las cosas pero también hay errores”.

 

El acalorado debate culminó cuando el priísta Jaime Beltrán recriminó los comentarios del senador panista Ramón Galindo Noriega, al calificarlas como desafortunadas e irresponsables por referir que Ciudad Juárez representa altos costos al desarrollo de la nación.

 

A las 2:30 de la tarde, los diputados abandonaban el salón de sesiones, el máximo recinto del Congreso del Estado, para dirigirse a su salón privado ubicado en el mismo piso para entre risas y a puerta cerrada, festejaron el cumpleaños de la diputada de Nueva Alianza, María de los Ángeles Bailón.