Ricardo Robles Oyarzun
Los pueblos indios, su ser PDF Imprimir Correo electrónico
Ricardo Robles Oyarzun
Miércoles 13 de Enero de 2010 21:34
Necesariamente hablo desde el mundo rarámuri más que desde otros, pero no creo traicionar a los demás. Este primer párrafo va como introducción de los que siguen. Escribo en color los temas sin querer que sean títulos, tal vez el texto no los necesite.

Los Pueblos Indios, de su convivir con la naturaleza han aprendido por milenios su ser. De ahí su dejo de silvestre frescura. De ahí sus cosmovisiones comunitarias en las que todo labora para la vida. De ahí su alegría al reencontrarse perpetuamente en sus fiestas. De ahí su resistencia secular brotada de su esperanza recreando el proyecto de vida suyo, el del Dios. De ahí también su discordancia con un individualismo invasor que no deja de empobrecerlos. Se diría que han tomado su imagen de los vivientes pequeños, de las mariposas migrantes, por decir. Frágiles y resistentes, libres y comunitarios, despojados de los bosques y la naturaleza que les permiten sobrevivir, guiados por un congénito saber que beben en las fiestas y rehacen en las asambleas de sus consensos, un saber que les marca los rumbos, que da sentido a su dolor y su alegría, a sus riquezas y carencias, a su esfuerzo en su esperanza. Como las mariposas migrantes saben que su vida, entreverada con la del mundo y el universo en una sola, se les ha encomendad para cuidarla, para perpetuarla cueste lo que les cueste. Saben que su destino es trascendente, son colaboradores de los Dioses o el Dios de la vida. Ese es el valor último de su presencia en el planeta, su único sentido del vivir.
Última actualización el Miércoles 13 de Enero de 2010 21:38
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