Aprender de la Tragedia Imprimir
Ernesto Camou Healy
Escrito por Ernesto Camou Healy   
Jueves 11 de Junio de 2009 08:09

El fin de semana pasado Hermosillo estuvo en shock. La primera reacción fue de desconcierto: eso no podía pasar aquí, se pensó. Luego vino una tremenda tristeza y la comunidad entera vivió la unanimidad del desconsuelo. Luego, poco a poco, fue creciendo la indignación…

Se trata de una ira sorda, a ratos contenida, que ha ido moviendo a gente y a grupos a exigir justicia. Resulta natural querer saber quién pudo haber sido el responsable de tanta muerte infantil; es necesario analizar con cuidado antes de señalar culpables.

 Exequias en Hermosillo (foto: Ulises Gtz)

 

En primer lugar, impresiona constatar que, según el director del Seguro Social, la guardería ABC cumplía con los requisitos para funcionar. Incluso hace menos de 15 días había aprobado una auditoría. Si nos atenemos al dicho del funcionario es dable colegir que los responsables del servicio, cumplieron con la normatividad para tener una estancia de ese tipo.

Pero si menos de dos semanas después de haber sido auditados hay un siniestro y mueren decenas de niños, entonces se puede suponer, o bien que la revisión no fue tan cuidadosa como debería haber sido, o que la norma que maneja el IMSS no está adaptada a las necesidades mínimas para prestar un servicio de esa naturaleza.

Si el inspector hizo mal su trabajo, de nuevo la responsabilidad recae sobre el Seguro Social. Pudo haber también, es sólo una hipótesis, sobornos por parte de los administradores; si es así, es delito que debe probarse y castigarse; pero quien aceptó el cohecho sería el representante del IMSS, y eso pone a esta institución como corresponsable, con los concesionarios, de la tragedia, si se cumple el supuesto.

Ahora bien, si lo que falló fueron las normas del Seguro Social, el problema se torna urgente, sobre todo por la sospecha de que las tragedias pueden repetirse… apunta a que no hay seriedad ni profesionalismo al fijar las pautas mínimas para otorgar la subrogación, y el servicio. En el fondo parece haber una tendencia a descuidar y relegar, desde hace ya varios lustros, algunos aspectos de la seguridad social como salud, educación, jubilación, servicios médicos y asistenciales.

La subrogación se ideó como una manera de generalizar el cuidado a infantes. Hay más de 1,500 guarderías; y sólo 142 que administra el IMSS. Eso significa que se multiplicó por 10 la atención. Eso es bueno, el problema es a qué costo y con qué calidad. Ya de por sí el concepto de Guardería implica mucha menos atención que el de Estancia de Desarrollo Infantil, que fue el que privó hace 30 años.

La tendencia inició con Salinas y se mantuvo sin correcciones con Fox y ahora Calderón. No hay dinero, dicen, para cuidar a los niños, atender a los jubilados o educar a la juventud, y menos si son pobres. Los presupuestos reales para estas actividades han decrecido año con año, y eso ha obligado a buscar “ahorros” presionando donde resulta previsible que no habrá defensas enérgicas.

Las estancias subrogadas iniciaron hace más de 30 años, pero durante el periodo de Fox se les obligó a aceptar reducciones en el pago por niño atendido. Eso impulsó a quienes daban el servicio a incrementar el volumen para compensar la baja del pago; y puede suceder que la política federal haya sido tolerar irregularidades, para que permanezca el servicio, aunque no de la calidad necesaria. Al menos así se puede explicar que el IMSS considere que la guardería cumplía con sus requisitos.

El problema no parece ser la subrogación, sino la forma como la practica el gobierno. En el fondo hay discriminación económica: parecen decir que no vale la pena esmerarse mucho con los servicios a las clases populares, a pesar de que ellos lo paguen con sus impuestos. De nuevo, una cuestión de ética social de parte de unas administraciones ineficaces y frívolas y, quizá, concesionarios que pueden cumplir con las normas, pero no tanto con el espíritu de su labor.

Se debe analizar la tragedia y encontrar causas y responsables, para conjurar otros episodios similares. Pero no se puede soslayar la constante desatención, presupuestaria y política, que ha mellado los servicios que el gobierno debe prestar a la sociedad… ahí parece estar la irresponsabilidad germinal.


 

Última actualización el Domingo 14 de Junio de 2009 08:41