¡Sálvese quien pueda! Imprimir
Lilia Cisneros
Escrito por Lilia Cisneros Luján   
Lunes 08 de Febrero de 2010 08:47
Una joven pareja de mexicanos universitarios, regresó a la patria luego de concluir un ciclo académico de especialización. Les entusiasmaba poder servir a la Nación, con el aliciente además de estar cerca de la familia, los amigos de infancia y en los lugares comunes que les vieron crecer. Lo que encontraron “les fue apagando como velas”, según el dicho de la madre de ella. El joven no pudo poner en práctica sus conocimientos en el puesto ofrecido, todo era burocracia, envidias, supremacía de los mediocres, ausencia de planes, ignorancia de programas y descuentos sorpresivos en el salario ofrecido. Ella evitó salir de casa. Cada relato de sus amistades y familiares, corroboraba lo machacado en las noticias: secuestros, abuso de confianza del personal al que se le paga en la empresa o casa –choferes, jardineros, servidumbre y empleados en general- balas perdidas que sacrifican a ciudadanos inocentes, jóvenes muertos o envenenados con bebidas adulteradas en reuniones de todo tipo, diarrea declarativa de los responsables de servir a la población, imposibilidad de disfrutar las pocas áreas verdes que quedan en la ciudad y que impunemente se han convertido en mercados; basura, inundaciones, pobreza, narcomenudeo, mafias de pedigüeños, miseria, franeleros que toman nota de las rutinas de los ciudadanos y tienen concesionada la calle según dice su credencial; precios sin control, inflación negada y una pseudo-democracia que cuesta millones a la gente productiva.
 
Debido a su capacitación, una universidad del extranjero les ofreció trabajo y sin pensarlo dos veces se fueron. Como lo han hecho miles de mexicanos capaces, que no desean engrosar las filas de universitarios desempleados –se dice que 8 de cada 10 egresados no ejercen la carrera en la cual se prepararon- ni están dispuestos a arriesgar la vida propia ni de sus hijos, en una guerra sin pies ni cabeza -que para colmo, según se anunció- continuará con una estrategia más profunda. En el caiga quien caiga al estilo feudal, no ha lugar a disculpas. Si alguien, por falta de pruebas debió salir de una reclusión injusta, no es considerado inocente, por el contrario se le advierte la posibilidad de volver a “atraparlo”. Quien se atreve a denunciar, es amenazado, hostigado y en el extremo aparece muerto –son 101 los periodistas que han tenido este fin- porque a fin de cuentas aquí “la vida no vale nada”. Pueden morir más de cuarenta niños en una guardería, mientras los discursos ponderan la construcción de un costoso edificio para atender quemados, cientos de mujeres, jóvenes y adultos son sólo parte de una estadística de “indagatorias” sin fin y sin justicia. El único valor de la patria, que por el énfasis discursivo parece apenas descubierto –el devenir de la independencia, las leyes de reforma, la revolución son solo pretexto para una conmemoración sin contenido y muy costosa- es “la democracia”, entendida como “acabar con los cacicazgos de 80 años en Oaxaca” “impulsar a una mujer en Hidalgo” “impedir el regreso del PRI a los Pinos”, aunque ello implique alianzas mafiosas que solo buscan el poder por el poder mismo.
 
La desesperación de quienes han perdido, una vez más, lo poco que había en casa por la inundación de aguas negras, es motivo de acusaciones entre quienes se consideran ungidos. Para unos “la lluvia atípica de febrero”, es buena porque subió el nivel de las presas, otros reclaman el “no haber sido advertido con exactitud” acerca del nivel de la desgracia y por supuesto no faltaron, las visitas a las zonas devastadas “para la foto” las acusaciones cruzadas y la demanda de recursos para afrontar la emergencia. ¿Qué más puede pasar en este México en el cual no pasa nada? Lo cierto es, que está pasando todo y muchas más cosas más pueden ocurrir. ¿En que consiste el plan de seguridad, que ya se tiene y solo pretende profundizarse con la validación de la población? ¿Se harán encuestas similares a las que realizó el “rayito de esperanza” en el tema de los segundos pisos? Para salvar a Ciudad Juárez ¿aplicar esta metodología usada en el DF por el gobierno perredista, es parte de las alianzas que se nos han anunciado?
 
Lo único cierto es que las 15 elecciones de este año son para los actores públicos una prioridad. La reforma política estará supeditada a los tiempos. Y cabría preguntarse ¿Cuál de ellas se discutirá? ¿La que tiene preparada el senador Beltrones? ¿La de Felipe el breve? ¿La del licenciado Gómez Mont? Quizá por fin se considere la paternidad de ésta, al hoy diputado Porfirio Muñoz Ledo, ¿Quién puede adivinarlo?  Tarea harto difícil en un año paradigmático de procesos “democráticos” y; más complicado aun, resulta comprender ¿en donde quedó el cambio?
 
En el 2000 gran parte de la ciudadanía se entusiasmó con dicha oferta que estaba acompañada con “la panacea” de la transición. ¿Serán las alianzas entre opuestos, el cambio prometido? ¿Por qué entonces no las avalan ni el ex presidente del cambio ni mucho menos el Jefe Diego? ¿Alguien lleva la cuenta de cuantos panistas y perredistas consideran a esta propuesta –no me atrevo a llamarla idea- como un engendro? Menuda labor de análisis tiene la gente seria; como delicada será la situación de un pueblo que empezará a ser informado de accidentes carreteros, aumento en el índice de lesionados, difamados, insultados y hasta asesinados. De tal suerte que solo a los valientes y arriesgados les será justificable abrir la boca, pues en este contexto lo recomendable es ¡sálvese quien pueda! ¿Cómo? Pues si les ofrecen trabajo en otra parte, sigan el ejemplo de los jóvenes desilusionados y a punto de la depresión que mencioné al principio y; si no tiene necesidad de expresarse, recuerde que “calladito se ve más bonito”, que no es seguro ir a antros y en la medida de lo posible, evite aceptar una nominación o viajar a Ciudad Juárez.