El otro legado de Juan Gabriel Imprimir
Escrito por Carlos Mario Alvarado   
Lunes 29 de Agosto de 2016 10:20
 
La muerte repentina de Juan Gabriel, uno de los más importantes cantantes y compositores de México, desató la admiración contenida del pueblo mexicano a sus canciones y a mostrar su agradecimiento, sobre todo en Ciudad Juárez.
 
Prácticamente todos hablan de la genialidad de su carisma como compositor, así como del trauma de “niño abandonado” que se refleja en sus canciones.
 
Sin embargo, el otro legado de Juan Gabriel, como mexicano, es tan valioso como el primero: la defensa de la propiedad intelectual de sus canciones, de su libertad como artista, y de su condición de homoseuxal.
 
De hecho, fue el primero que enfrenta legalmente y públicamente al poder fáctico de Televisa, que por medio de sus filiales y contratos leoninos, se había apropiado de todas sus canciones y condenaba a que sin ese consorcio, estaba imposibilitado, no sólo interpretar sus piezas, sino también escribir.
 
Durante 8 años de litigios recuperó la propiedad intelectual y legal de sus canciones, así como la libertad para definir su carrera artística.  
 
Años antes de que la clase política se atreviera a desafiar al poder fáctico de TELEVISA, Juan Gabriel ya lo había logrado y abrió paso para que otros intérpretes entablaran conflictos similares para recuperar su libertad artística, como Lupita Dalessio.
 
El otro legado, no menos importante, fue conseguir el respeto de una sociedad homofóbica y machista.
 
Juan Gabriel se enfrentaba a un público agresivo, duro y sin movimiento, pero los dominaba con su ritmo y piezas emotivas. En cada concierto, sus notas, penetraban en el corazón del más pintado homofóbico; su fuerza interpretativa movía sus corazones; los alegraba o los deprimía; los llenaba de nostalgia o amor a los seres queridos y al final, los más bigotudos o panzones, aquellos que le gritaban “Joto”, se movían como cualquier niño que ama la vida.
 
Sus armas jamás fueron los argumentos morales o legales: su fuerza estaba en el amor y ternura de sus composiciones.
 
A lo largo de varias décadas, Juan Gabriel enfrentó con su música la sinrazón, el odio, la discriminación a las personas diferentes. Logró que amaran su rostro afeminado, lleno de ternura y simplicidad, sin utilizar jamás en esta cruzada su vida privada.